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FORO LIBER@L

CUADERNO DE INVESTIGACIÓN

Campamento Moncloa nivel 5, 12 de Mayo del 2450

CUADERNO DE INVESTIGACIÓN

Esta mañana nuestro grupo ha encontrado en el nivel 5 del Campamento Moncloa (5 metros de profundidad) un hallazgo interesante.
Como bien saben, nuestras investigaciones tienen como objeto encontrar pistas que puedan explicar el cataclismo ocurrido entre agosto y octubre del 2115 y que supuso el fin de gran parte de la civilización occidental.

Las investigaciones geológicas y climatológícas están empezando a dar sus frutos pero aun así tenemos pocas pistas de qué pudo originar semejante desastre.

Por ello este cuaderno, encontrado entre los restos del Palacio de la Moncloa (sede de la presidencia del gobierno del entonces estado español) puede aportar importantes informaciones sobre la sociedad de la época y dar un marco más amplio a nuestras investigaciones.

Esta escrito en tono místico pero aun así tiene mucho valor. Estamos trabajando seriamente en identificar a todos los personajes en él descritos.

Según parece los apuntes son de Cristina Narbona, alto cargo del gobierno socialista español en los años 2004 al 2008. Por su anticipación, más de un siglo antes de la catástrofe, hay que enmarcarlo en un género místico-profético. No es raro el uso de ese estilo en los gobiernos socialistas de la época.

En ese sentido hay que recordar los trabajos de Pons y Aguirre (2445) en los que sugiere que los términos Maestro de los Bonsáis y del Maestro Orfebre corresponderían a una misma persona la cual podría ser la del Presidente Felipe González (del gobierno español del 1982 al 1996), Presidente de la Republica Ibérica del 2008 al 2016 y Presidente de la Unión Europea del 2016 al 2018. Figura notable de la época y que es citado en términos extáticos en muchos escritos de la época.

Destacar aquí el importante ensayo de Puig y Browson "Los hombres de mirada limpia en el siglo XXI" (2440). Laicismo y misticismo se fundían en una curiosa amalgama en los primeros años del siglo XXI. Es de destacar que en esa época términos como "alianza de las civilizaciones" o "paz universal" eran repetidos de forma insistente por los líderes socialistas. Según Puig y Browson eso contribuyó a la creación de una nueva religión laica administrada desde el Estado. Parece ya demostrado que el Maestro Orfebre y un tal Rodríguez Zapatero fueron los primeros sumos sacerdotes de esta nueva religión.

Pero ya sin más dilaciones reproducimos unos fragmentos del cuaderno encontrado esta mañana:

”Eran días felices… yo estaba recostada en verdes prados…en
la lontananza vi a Don Quijote… por fin casado con su Dulcineo…
¡ay! aquellos días en los que había que disimular… ahora todo el
mundo es feliz sabiendo que en el fondo Don Quijote era gay y que
estaba perdidamente enamorado de Dulcineo, un transexual que
bailaba todas las noches en el Toboso Night Club.
Pasado y presente se confunden en mi mirada...era tan feliz…en mi España, en esa España que gracias al Maestro Orfebre y los Hombres de Mirada Limpia... era más nueva, más como de diseño, mas elegante, mas progresista... ya no hay humos en mi España, solo hay desaladoras por todas partes… y es tan bonito ver los manantiales de agua dulce salir de las plantas desaladoras y ver como el agua fluye y como
tenemos tanta que se la podemos regalar a Marruecos, ese país hermano que tanto nos quiere.
¡ay!... mi España, cómo te quiero, aquí donde todo el mundo tiene casa, donde todo el mundo tiene trabajo, donde por fin se acabaron las enfermedades ya que todo el mundo tiene su clon de repuesto.¡ay! ¡qué gozo!... en este jardín recostada…

- Mira, José Luís. Por ahí vienen Teresa y Sonsoles. Se esta tan bien…hagamos una casita aquí… ¡una cabaña!, aunque estemos en los Monegros. No importa. Traeremos el agua de las desaladoras y haremos un jardín bien grande y luego vendrán los de
Vogue para sacarnos unas fotos.
¡ay! en esta España en la que por fin expulsamos a los católicos y dónde ahora somos libres de verdad… pero… ¡Oh! tengo una visión... ¡horror!¡Abrázame José Luís. Tengo miedo. Todo está oscuro…sopla un viento frío... veo cuatro jinetes, sobre caballos negros…vienen con muerte y guadaña

-Horror… ¿que dices?... ¿que vienen del mar?… ¿si?.. ¿de las
Azores?..¡horror!..¡son ellos otra vez!…

-El del bigote, el del sombrero tejano, el de las grandes orejas y
el dueño de las Azores horror y según cabalgan van tirando petroleros por todos los mares, llenando de chapapote nuestras playas... ¡horror! José Luís ¡abrázame!
¿Donde esta el Maestro Orfebre? ¿Donde esta? ¡Haz algo José Luís!

-No puedo, Cristina. Son muy malos. Son el Mal. No puedo hacer nada. Ni siquiera el Maestro puede. Esto es el fin. Los cuatros jinetes casposos han llegado.

¡¡¡Horror!!!"

Aquí se interrumpe la escritura. Se han encontrado restos de alucinógenos varios entre las páginas. En otras posteriores se repite la misma visión apocalíptica. Seguiremos trabajando en ello."

EL SEÑOR DE LAS TORTAS

Ibarreche caldeó el ambiente antes del debate sobre su plan en el Congreso planteando con el tradicional aire chulesco de los nacionalistas que si no había diálogo no quedaba más alternativa que "arreglarlo a tortas".

Ibarreche sabe de qué habla. Sus muchachos llevan repartiendo tortas, y mucho más que eso, durante los últimos treinta años. ETA recuerda a aquellos matones de las películas de gángsters que saltan nerviosos tras el capo: "¿los mato jefe?, ¡déjeme que los mate!". Y el padrino, con un gesto displicente de la mano, los retiene dando a entender a su interlocutor que precisamente en ese gesto de su mano está la diferencia entrre la vida y la muerte.

Antes del debate, Ibarreche no pudo resistir la exhibición del gesto. De hecho, sus matones ya le habían llevado en volandas hasta el Congreso aprobando con sus votos su proyecto secesionista.

Ayer, los chicos de las tortas volvieron a exhibirse en Madrid, con considerable éxito. De entrada, ridiculizaron a la seguridad del Estado colando un coche bomba en la zona "segura" que horas más tarde debían vistar los Reyes. Pero eso no lo diremos en voz alta, porque criticar los fallos de seguridad es ir contra el pacto antiterrorista, ¿verdad?

Además, le metieron un rejón de muerte, me temo, a la candidatura olímpica de Madrid. "Será la ciudad más segura del mundo", dijo Gallardón. Pues toma: bombazo a las pocas horas de la inauguración de un evento como Arco. A nadie se le escapa ¿verdad, Carod? que unas olimpíadas sitúan el nombre del país organizador en primera línea mundial durante al menos un año. Y ya sabemos que el nombre de España está proscrito.

Y por último, dan su particular apoyo al plan del jefe. Conocedores como son de la voluntad irreflexiva del presidente del gobierno de hacerlo todo, todo, todo, por la paz a cualquier precio, le indican cuál puede ser el precio de negarse al diálogo. Y de paso tocan la fibra sensible del valeroso pueblo español, ése que si ha de escoger entre plantar cara para defender sus libertades y su dignidad, y cerrar la ventana para no oir el ruido de las bombas, opta por votar a quien le asegura que ningún sonido perturbará su digestión y su ración diaria de telebasura.

Ahora el nacionalismo vasco ya no tiene porqué ocultarse: las cartas están sobre la mesa: ETA no es el brazo armado de Batasuna. ETA es Batasuna. Y ambos son el brazo armado del nacionalismo vasco, PNV y EA. Tras los atentados, ya ni siquiera es precisa la rutinaria condena. Todo lo contrario: si ETA hubiese querido matar lo habría hecho. No dejemos que la violencia nos desvíe del camino de la negociación. Si el gobierno tiene que bajar a los infiernos, que baje. Batasuna ha de presentase a las elecciones y el gobierno vasco trabajará para conseguirlo. Estas son ahora las reacciones ante un atentado. Lo dijo creo que Jordi Sevilla: con este ruido no se puede trabajar.

ETA ha dejado de ser una amenaza para la democracia para pasar a ser un molesto ruido de fondo. Ahora la amenaza verdadera está instalada en los despachos del poder, y cada mañana, en lugar de mirar los bajos del coche, deberemos acostumbrarnos a abrir con temor las páginas de los boletines oficiales.

ZAPATERO RIMA CON EMBUSTERO

Cuando Zapatero acabó su ronda de contactos previa al debate del plan Ibarreche en el Congreso, muchos dijimos que algo no encajaba. Y es que no era posible que saliesen por igual contentos de La Moncloa Rajoy, y Llamazares, y ERC. Ya entonces concluimos algunos que, con toda probabilidad, el engañado era Rajoy, que había caído en una trampa para elefantes en la que, siendo honestos, debíamos admitir que no pudio evitar caer. En efecto: si el líder de la oposición acude a hablar con el presidente del Gobierno, y éste le acepta todos sus planteamientos y compromete con él un acuerdo para defender la legalidad, el líder opositor no puede hacer otra cosa que congratularse, por mucho que sospeche que, con perdón por la grosería, se la están metiendo doblada.

Los síntomas del engaño no tardaron en asomar. De hecho, el propio Zapatero no dió la cara para confirmar el acuerdo. Luego, cuando apenas Rajoy había doblado la esquina, vinieron las declaraciones de los partidos radicales asegurando que el presidente les había garantizado que no habría frente común con el PP. A continuación, el discurso melifluo de Zapatero en el pleno sobre el plan. Acto seguido, las sonrisas y palmadas en la espalda entre los líderes socialistas y los peneuvistas en los pasillos de la Cámara.

Ahora sabemos además que Zapatero se reunió en secreto (perdón, en discreto) con el presidente del PNV en fechas inmediatas al pleno y a sus reuniones con Rajoy y con Ibarreche. Pero nada dijo a Rajoy de ese encuentro. ¿Qué tenía que hablar el presidente con Imaz de forma tan discreta que ni el líder de la oposición, con el cual se comprometió, lo supiese? Cuando se trató (o eso se supone) de decirle a Ibarreche que no, el encuentro se anunció a bombo y platillo. Si con Imaz fue distinto, será porque la conclusión también sería distinta.

Definitivamente, Zapatero rima con embustero. Nos está engañando a todos, y no solo a Rajoy. A los ciudadanos españoles en general e incluso, y muy especialmente, a sus correligionarios vascos. ¿Cuánto tiempo le durará la bula para mentir compulsivamente?

LOS ICONOS DE LA IZQUIERDA

La izquierda, que a pesar de sus puñaladas traperas siempre ha sido una e indivisible, se vista de socialista, de comunista, de ecologista o de pacifista, ha tenido siempre gran apego por los iconos y por los símbolos.

Aún hoy, 40 años después, se siguen vendiendo multitud de objetos con la efigie de Ernesto "Ché" Guevara, sanguinario guerrillero cuyas auténticas andanzas la juventud de hoy en día, que sin embargo viste sus camisetas, ignora totalmente.

Qué decir de la Pasionaria, Líster o Durruti, apasionados defensores de la implantación en España de la dictadura del proletariado y convertidos por el transcurso del tiempo y la lluvia, más torrencial que fina, de la propaganda en adalides de la libertad y de la modélica democracia de la 2ª República.

Pocas veces, sin embargo, nos es dado contemplar en vivo y en directo, en tiempo real, la falsedad que tales adoraciones encierran. Ahora tenemos una oportunidad única. A nadie se le oculta que, junto a todos los citados, el icono viviente por excelencia de la progresía era Arafat. No hay más que ver la sobreabundancia de "pañuelitos palestinos" (¿kefir o algo así?) que pueblan las manifestaciones progresistas.

Pues mira por dónde, parece que empieza ser muy evidente que el verdadero obstáculo para que se pudiese empezar a hablar de paz en Oriente Medio era el venerado Arafat. Muerto él, se inician las conversaciones, los atentados disminuyen de forma espectacular, las mediaciones dan fruto, los nuevos gobernantes palestinos se dedican seriamente a organizar una policía que desactive a los grupos terroristas,...

Arafat, el que rechazó los acuerdos de Camp David pese a que le otorgaban el 90 % de sus aspiraciones. El jefe de los terroristas de Septiembre Negro, el descubridor del terrorismo indiscriminado contra civiles inocentes como medio de propaganda y presión, el precursor de los secuestros aéreos, el héroe de las olimpíadas de Munich 72, el pacifista que se presentó ante la asamblea general de las Naciones Unidas con una pistola al cinto, el defensor a ultranza de Hamas, Jihad y no sé cuántas bandas criminales más, el malversador de miles de millones de fondos europeos para la reconstrucción de Palestina, el que ha estado enviando durante años a críos a apedrear tanques israelíes para tener luego las instantáneas de sus tiernos cuerpecitos ametrallados. No, él no tuvo nunca la menor responsabilidad en la situación de Oriente Medio. La culpa era por supuesto de los americanos, y de Sharon, bestia negra del izquierdismo mundial. Este Sharon que propone la descolonización con la oposición feroz de sus compatriotas más radicales. Este Sharon que cometió el terrible desafío de visitar (¡Dios, visitar!) la Explanada de las Mezquitas, iniciando así la intifada.

La intifada. Resultado final: 4.000 muertos. Dos terceras partes, palestinos. El resto, israelíes. Curiosa proporción para tan desigual guerra entre uno de los ejércitos más potentes del mundo y unos pobres chicos armados con piedras.

Tanto da. Para la izquierda la verdad no existe. Arafat siempre será un héroe, Sharon un asesino, Bush un cowboy ignorante, y la intifada una lucha romántica entre piedras y misiles, entre niños y sanguinarios militares profesionales. ¿La verdad?... qué estorbo.

TERRORISMO BUENO, TERRORISMO MALO

Articulo de Antonio Burgos uno de los primeros articulistas españoles,por su estilo propio y su indiscutible maestria, avalada con premios como el de Mariano de Cavia, el Pemán o el Larra.

Aunque estemos en vísperas de Carnaval no me tomo a broma asunto tan serio si digo que al terrorismo y a sus víctimas les ha pasado como al colesterol. Colesterol, antes, como la madre en la copla de Pepe Pinto, no había más que uno, y a ti, lípido, y a ti, triglicérido, te encontré en la calle. Ya hay dos colesteroles: el colesterol bueno y el colesterol malo. Hay un colesterol bueno que se come los gusarapis de la sangre, y un colesterol malo, malísimo, con ideas perversas, que te mete sanmolomtropos verdes en el cuerpo.

En materia de víctimas del terrorismo, las antiguas han pasado al papel de colesterol malo y las recién asociadas, al de colesterol bueno. A la Asociación de Víctimas del Terrorismo se la considera como el colesterol malo. Son las víctimas fachas. Es como si hubieran vuelto a enterrar a aquellos militares, policías y guardias civiles que morían asesinados en las Vascongadas cuando los políticos aún no eran objetivo de la ETA y que volvían a sus pueblos de Galicia, de Extremadura, de Andalucía en una caja de pino, ante el silencio de una sociedad que miraba para otro lado. Es como si hubieran vuelto a asesinar a Gregorio Ordóñez, a Alberto Jiménez Becerril. Ahora les quieren dar el tiro en la nuca de la memoria. Y a quienes aún sufren el dolor de aquellos asesinatos, los que mantienen la dignidad de su memoria, los descalifican. A la AVT le han hecho la ITV de la demagogia dominante y la presentan como una colección de fachas.

Y frente a este colesterol malo, nos presentan el colesterol bueno: la asociación de víctimas del 11-M, con su luto de diseño sindical. Son los democráticos, los progresistas. Han nombrado presidenta a Pilar Manjón. Mejor podían haberle dado un Goya de interpretación, por su actuación estelar ante la comisión investigadora del 11-M, cuando sufrimos todos el dolor de la presunta Madre Coraje antes que la conociéramos de verdad y empezara a darnos tanto coraje esa madre.

Esta clasificación de las víctimas en buenos y malos de la película de la sangre, permite, a su vez, la calificación moral de los terrorismos.

-¿Pero tienen moral quienes tal hacen?

Indicios, dirían el análisis, si se lo hiciéramos. Desde el impresionante aparato de propaganda (y demagogia) del poder e islas mediáticas adyacentes, han conseguido trasmitir dos ideas:

1.- Hay un terrorismo malo, que es el islamista.

2.- Hay un terrorismo bueno, que es el de la ETA.

El terrorismo malo tuvo de bueno que gracias a la indignante manipulación de sus atentados y
sus víctimas les permitió cínicamente tomar en Atocha el metro que les llevó a Moncloa.

Conviene insistir que es el malo para que la ETA pueda ser encasillada en el conveniente papel de terrorismo bueno. Unas víctimas son más víctimas que otras, a la vista está. No es lo mismo morir a manos del terrorismo malo en un tren de Atocha que de un tiro en la nuca del terrorismo bueno en Rentería.

La obra la han escenificado de bien que ni el proceso de beatificación de Javier Bardem y de la eutanasia en los premios Goya. La bomba de la ETA en el hotel de Denia ocupaba el otro día el mismo espacio informativo que el asesinato de un guardia civil en Vascongadas a la altura de 1980 y de la alternativa KAS. Hablando de bomba, han desactivado el unánime cerco social, legal, judicial, político, constitucional a la ETA, logrado con tanta sangre. Iba yo a decir algo sobre un tío que usurpando el nombre de todo un pueblo habló ayer tarde en Madrid con sus pies chapoteando en sangre derramada por los terroristas «buenos», pero vamos a dejarlo porque creo que el Congreso estaba ya de Carnaval.

CARTA ABIERTA A UN VOTANTE TRÁNSFUGA DEL 14-M

CARTA ABIERTA A UN VOTANTE TRÁNSFUGA DEL 14-M

Estimado conciudadano:

No ha pasado todavía un año desde aquel 14-M, en que te dejaste arrrastrar y cambiaste el sentido de tu voto.Supongo como te de debes sentir ahora al mirar a tu alrededor y ver cual es hoy la situación de España.

Repasemos brevemente lo que te llevo a tomar esa decisión. Con la perspectiva del tiempo transcurrido, coincidirás conmigo, en que primero fue una campaña de sensibilización orquestada por gente sin escrúpulos que supo aprovechar en su beneficio una serie de accidentes (Prestige, Yak) y que confiésatelo a ti mismo, sin que nadie se entere, hizo mella en ti. Luego vino la guerra de Irak, y tú que siempre fuiste persona temerosa, poco amiga de hacer grandes sacrificios hoy por un mañana mejor, no entendiste que valía la pena derrocar a un dictador y aliviar a un pueblo sojuzgado y más si estaba tan lejos de tu agradable y cómodo entorno, además encontraste la coartada perfecta en los mensajes que a través de los medios te enviaban unos políticos que conociendo tus debilidades pensaban en aprovecharse de ellas, no me negarás que también influyó en tu opinión antibelicista el hecho de que personas a las que tu admiras, como presentadores de TV, actores, actrices se alinearan con estas posturas y exhibieran pegatinas en contra de la guerra en cualquier lugar o aprovechando cualquier circunstancia.

Sin embargo la guerra duró poco, dentro de lo que se puede esperar de una guerra fue bastante limpia, los iraquíes a medida que los liberaban parecían contentos, disfrutaste viendo como derribaban la estatua del dictador, recuerdas? y también, no me lo niegues quedaste
impresionado por la tecnología punta norteamericana. Una vez finalizada también te emocionó un poquito ver a los militares españoles ayudando a la población, atendiendo a heridos, repartiendo alimentos, y hasta alguna camiseta del Barça o del Madrid, era simpático y hasta te sentiste orgulloso de ellos, te acuerdas no?.

Poco a poco te fuiste olvidando de la guerra, volviste a encontrarte en una sociedad que como tú también decías "iba bien", el paro se empeñaba en bajar, tú mismo lo habías sufrido a finales de los 80, pero aquello pensabas que afortunadamente no volvería, también cada
día te despertabas con la noticia de que se había desarticulado un nuevo comando de ETA, en el plano internacional veías como España era un estado cada vez más respetado y ya no viajaba en el furgón de cola, peleaba por sus intereses en Europa, plantando cara a quien fuera. En
definitiva olvidaste la propaganda de los agitadores y valoraste la realidad.

Por eso cuando vinieron unas elecciones municipales no dudaste a quien debías votar, todo y que algún vecino, reconocerás, te estuvo intentando convencer de que cambiaras tu voto.

Pero llegó un día fatídico en la historia de España el 11-M, una tragedia que nos golpeó a todos y que algunos miserablemente aprovecharon a su favor a las puertas de unas elecciones generales, la manipulación de éstos te afectó, nubló tu mente, aletargó tu capacidad
de raciocinio, hiciste caso a las noticias intoxicadoras que suministraban determinados medios de comunicación, los responsables de aquella matanza habían sido quienes nos habían metido en aquella guerra, que tú ya habías olvidado, ello resucitó los fantasmas que
llevabas dentro, no fueron ajenos a ese estado en el que te encontrabas algún compañero de trabajo y algunos vecinos que te invitaron a participar en una cacerolada nocturna , estaba claro ibas a tomar una decisión en plena calentura emocional, el subidón que llevabas era considerable, por eso cambiaste tu voto, el que ya tenías decidido una semana antes. Fui inútil que tu mujer insistiera, tu decisión era visceral y no atendía razones.

Ganó quien ganó el 14-M, pero ya la misma noche no te encontraste del todo bien, te costó conciliar el sueño, tal vez tu mujer, de quien siempre dices que es un poco bruja y se equivoca poco, no fue del todo ajena a ello, tendría razón con sus negros presentimientos y
nubarrones que se venían encima? .

No te acabó de gustar como regresaban aquellas tropas de las que meses atrás te habías sentido orgulloso, tampoco te gustó nada pero nada ver la actitud mendicante del gobierno en Europa y como pasaba por el aro de franceses y alemanes, te sorprendió ver como de repente una España que estaba a punto de colarse en el pelotón de cabeza quedaba descolgada y pedaleaba en el mismo grupo que algunos países tercermundistas. Tampoco te gustó, tu que esperabas conocer la verdad del 11-M (pobre iluso) como le daban carpetazo. No te gustó nada pero nada, tú que te sientes tan español, ver como el gobierno que tú habías votado pactaba apoyos y se echaba en brazos de independentistas, y lo último fue ver como los comunistas, aunque ahora vayan disfrazados de no se que, a los que nunca habías podido ver ni en pintura, también daban apoyo al gobierno.

El que se metieran tanto con la religión, era algo que te molestaba, debes reconocerlo, tú nunca has sido practicante, te plantaste en la primera comunión, pero bueno en el fondo en el fondo... ya sabes, y además te acuerdas de tu santa madre, que esa si era una beata como
Dios manda.

Pero bueno, la traca final (hasta el momento) fue la llegada al congreso del mandamás de algunos vascos y vascas, con objeto de presentar un plan para empezar a liquidar España. Ver como aquel presidente de gobierno al que tú habías dado tu voto, no sabía tomar las riendas de la situación y claudicaba una vez más frente al independentismo fue patético y humillante, a qué si? . Oíste que se refería a no se que "antropología" para esconder su incompetencia,
como meses antes había hablado de "talante" y luego de "alianza de no se que civilizaciones", en fin un ejemplo más de la vacuidad de su lenguaje. Viste como hacía dejación de sus deberes como teórico presidente de los españoles, pero como cuando se produce un vacío alguien debe ocuparlo está misión le correspondió al líder de la oposición y ahí fue cuando decididamente te diste cuenta del inmenso error que cometiste con tu voto, elevando a un papanatas a presidente del gobierno, verdad?, sí sé que fue así porque en un arranque de sinceridad lo confesaste, "éste si que hubiera sido un gran presidente" dijiste espontáneamente.

Bueno amigo, ahora de lo que se trata es de que contribuyas a sacar a España del atolladero en que gente como tú la ha metido con su voto irreflexivo el 14-M, cómo?, pues de la manera en que está el país, no te extrañe que pronto vayan a haber nuevas elecciones y ya sabes
entonces lo que debes hacer, y si tienes todavía alguna duda haz caso a tu santa esposa que ya te advirtió de lo que se nos venía encima.

ZAPATERO NO TIENE GATO

Martín Prieto, periodista, nació en Madrid en 1944. Colabora con EL MUNDO desde 1993, con una columna titulada "Bajo el volcán".

En 1934 el president de la Generalitat, Lluís Companys, salió a un balcón de Barcelona, y proclamó «la República Catalana» que sería solidaria con el resto de España. Naturalmente fue acusado de sedición y puesto preso en un buque-prisión surto en el puerto de la Ciudad Condal. El llamado «Bienio Negro» actuó en defensa de la legalidad republicana por más que las izquierdas tildaran de fascista a José María Robles. Durante la lucha por los derechos civiles en EEUU, el gobernador de Alabama, George Wallace, un segregacionista furioso pero a la postre electo, impidió personalmente el ingreso de un ciudadano negro a su universidad, flanqueado por tropas. Robert Kennedy le acusó de violar leyes federales y su hermano, el presidente JFK, intervino la Guardia Nacional de Alabama para cumplir las leyes presidenciales, como así fue.
Ibarretxe no tiene carriles para cambiar el Estatuto de Gernika agujereando nuestra Constitución más que la bandera de Nápoles, así que no se entiende su aparición de ayer en carne mortal en el Congreso, a menos que cuente con el espeso complejo de inferioridad de esta democracia que nos rige y en particular de sus izquierdas.No tiene votos ni escaños y tampoco el menor apoyo europeo, y sólo un hipotético y dudoso cambio constitucional podría hacerle llegar hasta donde pretende.

¿Por qué un proyecto que hace aguas políticas e institucionales mayores y menores no ha pasado la criba del Tribunal Constitucional para evitar el trago de ayer, o es que vamos a tener que discutir en las Cortes un proyecto autonómico sobre la reimplantación de la pena de muerte? Lo que me temo es que lo «políticamente correcto» alcance también a esta novedad donde las minorías imperen sobre las mayorías, siendo paradigmático, precisamente, el caso vasco donde el censo, prácticamente se divide por gala en dos, entre separatistas y unitarios. El llamado plan Ibarretxe generaría el vasco-B, de segunda división, o ni siquiera llegaría a eso. Maquetos en su tierra. La osadía del lehendakari ya la conocemos; pero del gato encerrado de ZP, muy poco. Se supone que quiere ir dando satisfacciones a Ibarretxe hasta que llegue el plan Maragall que tendremos que aceptar como un «¡trágala!» por ser el menos endemoniado de todos. La verdad es que no creo ni que ZP tenga gato, y todo lo está fiando a que los nacionalistas se enfríen en las próximas elecciones vascas. No se sabe a qué ha venido este hombre a Madrid pese a sus blandas palabras. Ibarretxe ya puede irse buscando un balcón en Vitoria; como Companys.

LAS RAZONES DE TRES MILLONES

Desde hace más de una semana se viene debatiendo en diferentes medios sobre la cifra de descenso de espectadores en las películas españolas. Aunque la cifra ha sido cuestionada en determinados círculos, que aconsejan esperar a las estadísticas del Ministerio de Cultura, ha hecho fortuna por su rotundidad y ya todo el mundo la asume.

Como aficionado al cine no me causa extrañeza y como ciudadano que paga impuestos me escandalizo porque los poderes públicos en afán “progre” están utilizando mi dinero en financiar bodrios y panfletos, que en algunos casos no consiguen cautivar más que a unas pocas docenas de espectadores de pago. Por cierto ¿no deberían hacer grandes colas en los cines semiclandestinos donde se proyectan tan conspicuos filmes los miles de “militantes” que jalean a tan patéticos “autores”? (jalear es gratis, claro). Creo que hay muchos más y urgentes proyectos en los que invertir el dinero de los impuestos.

Pero es que mirarse el ombligo y estar tan encantado de haberse conocido siguiendo el modelo ZP parece que es la principal ocupación de nuestros cineastas, no el realizar películas dignas que transmitan valores, sino al contrario, resaltar los valores más viles o groseros, cuando no decididamente sectarios. Como lo ejemplifica uno de los más enaltecidos “progres” de nuestra cutre galaxia cinematográfica.

He tenido la oportunidad, y el placer, de contemplar una sencilla y maravillosa obra cinematográfica recientemente estrenada. Se trata de “Los chicos del coro”, coproducción franco-suiza de 2004, dirigida por Christophe Barratier. Una pequeña obra maestra, donde se narra sin recurrir a truculencias ni a concesiones sórdidas una historia que transcurre en un internado de chicos problemáticos o huérfanos, en la Francia de la post guerra.

La inmediata comparación que se puede establecer entre el tratamiento de su núcleo temático con el de la película “La mala educación” hacen perfectamente descriptibles las posibles razones de los citados tres millones de espectadores “desertores” y las de los varios millones más que ni siquiera se han acercado en los últimos tiempos a las salas donde se proyectaban películas españolas.

Sensibilidad frente a zafiedad. Ternura frente a crudeza gratuita. Amor frente a sexo sucio – y homosexual. Esperanza frente a fatalismo y, sobre todo, una narración cinematográfica naturalista, impecable y magistralmente dirigida e interpretada. Y no estamos hablando del “denostado” cine americano sino de una cultura tan próxima que está al otro lado de nuestra frontera.

Si un parecido tema y escenario es “interpretado” de forma tan radical por un lado y tan emocionadamente por otro ¿cómo elegir lo peor si podemos disfrutar lo mejor? A una la dejé decepcionado y asqueado hacia la mitad, no me era posible identificarme con lo que pretendía hacer pasar como lo habitual en determinados tiempos. De la otra he terminado leyendo hasta el último rótulo de los títulos de crédito, con los ojos humedecidos.

No necesito explicar que soy uno de los tres millones.

LA FIESTA DE LA DEMOCRACIA

Es ésta una expresión muy querida por los progres de todo pelaje: las elecciones son "la fiesta de la democracia y la libertad". En mi línea de jugador ventajista que plantea apuestas ganadas de antemano, me apuesto lo que queráis a que no oiremos a nuestros progres celebrar de esa guisa las elecciones de hoy en Irak, que han registrado al parecer una participación superior en torno al 70 %, que ya quisiéramos en Europa. Y eso en medio de masacres reales y anunciadas.

Pues yo, que no soy progre pero sí progresista (consultad el diccionario de la Real Academia y os apuntareis al carro), felicito al pueblo de Irak por el valor que ha demostrado y porque además ha dejado en muy mal lugar a tantos analistas y corresponsales derrotistas que se empeñan en sostener que ese pueblo vive ahora mucho peor que bajo la tiranía de Saddam. Sin duda, solo es un primer paso, y cabe incluso la posibilidad de que los resultados electorales otorguen una catastrófica mayoría a partidos fundamentalistas islámicos. Pero como decía el otro día un lector de La Vanguardia, unas simples votaciones no pueden hacer que Irak se convierta en Suiza. Pero son el primer paso que posibilita que haya un segundo paso.

Y felicito también a Bush y a Blair, que en los tres años transcurridos desde el 11 - S han conseguido sumar dos países, Irak y Afganistán, a la nómina de los estados democráticos. Con todas las carencias que se quiera, pero sin duda más democráticos que antes. Y lo han hecho con la sangre y el sufrimiento de sus compatriotas, jóvenes soldados que han dejado la vida a miles de kilómetros de su casa y su familia por una causa que los progres y los acomodaticios, en su miseria moral, jamás comprenderán.

Y por supuesto, extiendo la felicitación a José María Aznar, que hoy tiene un motivo más para sentirse orgulloso de haber adoptado la valiente decisión de apoyar la política de los antes citados, aunque ello acabó cobrándole una desproporcionada factura.

Y también a los Españoles a los que no nos duele decir que estábamos por la democratización de Irak. De aquellos que entendimos y seguiremos entendiendo que incluso la libertad hay que pelearla. La libertad siempre hay que pelearla. Que hay que derrocar tiranos, sobre todo a aquellos que hacen de su tiranía una forma de intentar extender la opresión.

A todos ellos, a todos los que hoy pueden ver el primer acto de democracia en un país que ha sufrido durante tanto tiempo la dictadura y que esperamos que sea el primero de muchos otros.

Pero sobre todo, a todos aquellos que murieron por lograr ésto. A los ESPAÑOLES, y a todos y cada uno de los que allí fueron. Pero sobre todo, a todos aquellos iraquíes que murieron a manos de los terroristas que quieren impedir la llegada de la democracia, a aquellos que han dado su vida por luchar por su país, por un país libre y que han sido asesinados, masacrados a manos de los que aquí, muchos, siguen llamando aún la resistencia. A todos, enhorabuena.

Ahora hay que trabajar para demostrar que esta situación, que demuestra que es falso el axioma según el cual en el mundo árabe no cabe la democracia, no es un espejismo ni un breve paréntesis. Hay que estimular el contagio.

Para los liberales y para los conservadores, y para los progresistas de verdad, hoy es un gran día.

JOVENES QUE SE LO PONEN

En cuatro años la juventud española que se declara católica practicante se ha reducido a la mitad. En 2000 eran un 28 por ciento del segmento de población comprendido entre los 15 y los 29 años los que iban a misa, que es el ritual que mejor identifica entre nosotros la práctica de la religión católica (la confesión y la comunión son ya para nota); en 2004 el porcentaje ha caído hasta el 14,2 por ciento, o sea, al 50 por ciento. Todo eso lo dice el informe Juventud en España, elaborado por el Instituto del ramo sobre la base de más de 5.000 encuestas.

¿Significa esto acaso que España ha dejado de ser católica, como anunció Manuel Azaña en ocasión desventurada, hace 70 años? No del todo, pero va camino de ello, especialmente si los obispos se siguen posicionando como el miércoles pasado y no como el día anterior. Quiero decir: en contra del uso del preservativo. El "Póntelo, pónselo" no ha tenido éxito porque los jóvenes estén muy predispuestos a secundar las campañas que organizan los adultos, sino que se lo ponen –el condón– de forma abrumadoramente mayoritaria porque mantienen relaciones sexuales desde edad temprana y no quieren ni embarazos prematutos ni sida. Y el deseo de entablar este tipo de relaciones afecta lo mismo a católicos que a agnósticos, a budistas que a musulmanes. Es más bien universal.

Pretender que no haya más sexo que el destinado a la procreación parece un mensaje dirigido a personajes heroicos, de esos que, por definición, entran unos cuantos en cada millón.

Que no vayan a misa los muchachos no implica necesariamente desafección hacia las actitudes religiosas. Curioso: el porcentaje de los que se declaran católicos (63 por ciento) casi coincide con el de los que están a favor del aborto libre y voluntario (61 por ciento), lo cual quiere decir que sus vivencias de la religión –para entendernos, su relación con la divinidad– coinciden poco con los mandatos que vienen de la jerarquía de la confesión en la que están encuadrados, mandatos que tampoco sé muy bien si son "naturales" o "históricos", es decir, generados en un momento determinado y para una sociedad bastante distinta de la actual.

No soy quién para recomendarles nada a unos o a otros. Sólo constato la divergencia y sugiero que será creciente. Si uno se asoma a una iglesia un domingo a mediodía comprueba que la afición es poca y, además de poca, de edades extremas: o personas mayores o niños y
adolescentes que acompañan a sus padres. En medio hay un vacío espectacular. A los obispos les puede servir tal vez de consuelo que en los partidos políticos y los sindicatos la defección juvenil es igual de intensa o más. Pero deberían reflexionar, todos, porque, en
cambio, las oenegés están llenas de jóvenes altruistas que no escatiman energías ni tiempo en apoyo de las causas que creen justas. Claro que en ellas no se exige el cumplimiento de
condiciones que desafían la naturaleza humana. Y no se habla del condón, que yo sepa.

GREGORIO ORDÓNEZ

GREGORIO ORDÓNEZ

Se conmemoran los diez años del asesinato de Gregorio Ordóñez. Con él, la ETA inició un nuevo camino en su estrategia, encaminado a exterminar físicamente a quienes desde los partidos democráticos se oponían a sus designios. Doble resultado, dos por el precio de uno: se mata al líder y se aterroriza a sus seguidores. La conmoción fue general, pero el proceso siguió, y a medida que los cabezas de lista fueron más y mejor protegidos, la diana se fue posando en humildes concejales, señalados a menudo, sin duda, por sus "compañeros" de consistorio.

El PNV se llenó la boca de palabras de solidaridad y de apoyo a sus colegas asesinados, pero nada cambió. Nunca en estos años ha muerto un solo político nacionalista. Nunca un nacionalista ha precisado escolta. El lendakari, como bien recuerda hoy Pedro J. en su carta
dominical, ha visto desfilar los féretros de varios de sus más directos rivales políticos.

Pero nada altera el paso firme de los nacionalistas hacia su objetivo común. No hay más que mirar atrás para darse cuenta de lo claro que ha estado todo siempre. Ibarreche no tiene el menor empacho en actuar conjuntamente con la banda que ha eliminado físicamente a sus
principales oponentes. Con los representantes de quienes han conseguido que en muchas zonas del País Vasco ni siquiera existan ya candidaturas no nacionalistas. El árbol y las nueces.

¿Ha servido de algo el sacrificio de Gregorio Ordóñez y de tantos otros? Ha servido tan solo para hacer más llamativo y sangrante el contraste entre la dignidad y la infamia, pero para nada más. Estuvo a punto de ser útil el sacrificio de Miguel Angel Blanco, cuando la
gente se echó a la calle con la intención, sanísima en mi opinión, de linchar a unos cuantos batasunos, por todos conocidos. Aquella noche cundió el pánico en las filas nacionalistas, porque la apuesta de ETA había sido demasiado alta. Pero la tibieza o la desesperación de
muchos y el cinismo y la miseria moral de otros muchos hicieron que, una vez más, el PNV pudiese acudir en auxilio de su brazo armado y evitar su debacle.

Nunca el PNV abandonará a ETA, ni nunca ETA abandonará al PNV. Son las dos caras de la misma moneda, y a cada uno le resulta útil la labor del otro, porque va encaminada al mismo fin. Y todo ello con la aquiescencia del pueblo vasco, de esa mayoría nacionalista privilegiada y fascista que, en el mejor estilo de la Alemania nazi, mira a otro lado cuando al tendero de la esquina le pegan tres tiros. Total, ellos ya no compraban en esa tienda. No era de un
nacionalista. No era de uno de los suyos. También son ganas... Con lo bien que se vive en Euskadi, complicarse la vida metiéndose en política. Nosotros no nos metemos en política, nosotros votamos al PNV...

DOS VISIONES

Presentamos dos artículos, uno de Juan Manuel de Prada, valiente e inteligente periodista y aportando la otra vision a Mario Vargas Llosa.



LAS IDEAS DE LA IGLESIA Por Juan Manuel de Prada

ESCRIBÍA Chesterton que el catolicismo es «la única religión que libera al hombre de la degradante esclavitud de ser un hijo de nuestro tiempo». Quienes acusan a la Iglesia de no acomodarse a los tiempos no entienden que ser católico consiste, precisamente, en oponerse a la mentalidad dominante, en conquistar un ámbito de fortaleza y libertad interior que, impulsado por la fe, permita nadar a contracorriente. Se repite machaconamente que la Iglesia es una enemiga de las ideas nuevas; machaconamente se la tilda de «carca», «casposa» y otras lindezas limítrofes. Un análisis serio de la Historia nos enseña, sin embargo, que los católicos se han caracterizado siempre por brindar ideas nuevas; y que, por sostener tales ideas, han padecido incomprensiones sin cuento. Cuando San Pablo, y con él las primeras comunidades de cristianos, se oponían a la esclavitud no estaban, precisamente, «acomodándose a los tiempos». Chesterton destaca que los católicos siempre han vindicado ideas nuevas «cuando eran realmente nuevas, demasiado nuevas para hallar apoyos entre las gentes de su época». Así, por ejemplo, el jesuita Francisco Suárez elaboró una lucida teoría sobre la democracia doscientos años antes de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y de la Revolución Francesa; pero, desgraciadamente, aquella teoría fue formulada con dos siglos de adelanto, en una época en que los monarcas fundaban su tiranía sobre un inexistente Derecho Divino. Los ejemplos podrían multiplicarse hasta el infinito. Cuando, en nuestros días, se caricaturiza a la Iglesia como una enemiga de las ideas nuevas se quiere decir, en realidad, que es -cito de nuevo al autor de El hombre que fue jueves- «enemiga de muchas modas influyentes y gregariamente aceptadas, muchas de las cuales se pretenden novedosas, aunque en su mayoría estén empezando a ser un pequeño fósil. La Iglesia se opone con frecuencia a las modas perecederas de este mundo; y lo hace basándose en una experiencia suficiente para saber cuán rápidamente perecen . Nueve de cada diez de las llamadas «nuevas ideas» no son sino viejos errores. La Iglesia Católica cuenta entre sus obligaciones principales con la de prevenir a la gente de incurrir otra vez en esos viejos errores No existe ningún otro caso de continuidad de la inteligencia parangonable al de la Iglesia, pues su labor ha consistido en «pensar sobre el pensamiento» durante dos mil años. De ahí que su experiencia cubra casi todas las experiencias; y, en especial, casi todos los errores».

Las palabras de Chesterton resuenan hoy con una renovada clarividencia. El error principal de nuestra época se resume en una forma deshumanizada de hedonismo que niega la intrínseca dignidad de la vida; así, se han fomentado prácticas aberrantes, como el aborto, que hoy son cobardemente aceptadas, pero que dentro de doscientos años provocarán el horror y la vergüenza de las generaciones venideras. La idea de defensa de la vida, que los apacentadores del rebaño tachan de vieja, es rabiosamente nueva; vindicarla es un modo -incómodo, por supuesto, pero por ello más excitante- de nadar a contracorriente. Naturalmente, los apacentadores del rebaño procurarán siempre soslayar el debate de las ideas, sustituyéndolo por un ofrecimiento indiscriminado de «modas influyentes» y perecederas. Frente a polémicas profilácticas con fecha de caducidad que no alcanzan el rango de verdaderas ideas, la Iglesia propone una visión humanista del sexo, encauzado por la responsabilidad y no reducido a un mero ejercicio lúdico, trivial y, a la postre, autista. Defender esta idea nueva condena a la soledad y el ostracismo; es el precio -y el premio- que acarrea liberarse de la «degradante esclavitud de ser hijos de nuestro tiempo».

VARIACIONES SOBRE EL CONDÓN Por Mario Vargas Llosa


Lo que parecía un paso de la Iglesia católica con la bota de siete leguas del gigante del cuento para salir de la caverna y adaptarse a la modernidad ha quedado en agua de borrajas. La declaración de la Conferencia Episcopal Española, transmitida el 18 de enero por su portavoz y secretario general, el padre Juan Antonio Martínez Camino, según la cual el uso de preservativos estaría autorizado a los creyentes en el "contexto de una prevención integral y global del sida", fue rectificada al día siguiente por la autoridad pontificia. El obispo José Luis Redrado Marchite, secretario del Consejo Pontificio para la Salud del Vaticano, recordó en Roma que el condón "es un medio que la Iglesia católica condena" y, poco después de recibir ese jalón de orejas, el propio monseñor Martínez Camino daba marcha atrás, afirmando en un comunicado que el empleo del condón sigue siendo, a juicio de la Iglesia, "inmoral".

Parecía cuando menos difícil, para no decir imposible, que la jerarquía católica de España, la más ortodoxa y leal a Roma, pudiera haberse atrevido a formular una toma de posición de esta índole, sin la anuencia, o por lo menos el conocimiento previo, de las altas instancias vaticanas. ¿Fiel a su proverbial astucia, lanzó la Iglesia un globo de ensayo a partir de la complicada España de nuestros días para el catolicismo -donde un Gobierno socialista con amplio apoyo de la opinión pública aprueba los matrimonios gay, reduce o anula los cursos de religión y promueve campañas a favor del sexo seguro- a favor de un aggiornamiento en una materia en la que su posición intransigente le acarrea más críticas y la aleja más de la realidad contemporánea, sólo para dar un paso atrás al advertir la conmoción que aquel anuncio causó en sus estratos más graníticos?

De todos modos, en su declaración a la prensa, el precavido portavoz de la Conferencia Episcopal había dado a entender, de manera un tanto anfibológica, que no se trataba de un cambio radical de la postura de la Iglesia sobre el control de la natalidad por métodos artificiales, sino, más bien, de algo parecido a una licencia provisional y circunscrita, determinada por la gravísima emergencia que constituye la diseminación del sida en ciertas regiones del mundo, sobre todo en África. Y, citando un número reciente de la prestigiosa revista médica inglesa The Lancet, añadió que la Iglesia coincidía con la estrategia propuesta por esta publicación para combatir el sida combinando el uso de preservativos con la abstinencia sexual y la fidelidad conyugal. ¿Qué pasó exactamente? Ya se sabrá. Lo único que debe descartarse es una simple metida de pata de monseñor Martínez Camino, cura inteligente y astuto si los hay para resbalar de esa manera, y quien, sin duda, no ha sido más que un chivo emisario sacrificado en una operación de alto vuelo que falló.

Sea como sea, y pese a la rectificación, hay que ver en este pequeño amago una resquebrajadura en la sólida muralla de la intolerancia vaticana por la que, más pronto que tarde, acabará por desmoronarse su resistencia feroz a admitir que el transparente e incómodo preservativo intervenga en la vida de la pareja a la hora de hacer el amor y libere a los cónyuges, además del riesgo de contagio de una enfermedad, de una gestación no querida. Porque éste es el fondo del problema. Para la Iglesia, el acto sexual no tiene ni puede tener otro objetivo que fecundar a la madre y traer a este valle de lágrimas nuevas almas que sirvan al Señor. La perpetuación de la especie, el mantenimiento de la vida humana, es lo que santifica a la familia y justifica el acto del amor.

La sola idea de placer ha sido siempre motivo de recelo para la moral católica, y de escándalo y abominación si se trata específicamente de placer carnal. El goce de la pareja sólo es admisible, dentro del matrimonio, como consecuencia no buscada de la razón primera y única del encuentro amoroso: la procreación. Desaparecida esta razón por injerencia del discreto capuchón de plástico, o, en el caso de la mujer, de la T de cobre, los parches anticonceptivos o el anillo vaginal, el acto sexual pierde todo asomo de espiritualidad, deja de ser una acción de servicio a favor de la vida, y se convierte en refocilo animal, mera satisfacción de los bajos instintos y rendición a lo más material y sucio de lo humano. Hacer el amor por el mero deseo de gozar, es fornicar, sucumbir a la concupiscencia, pecar.

Esta concepción de la vida sexual, contrapartida inseparable del culto a la virginidad y a la castidad como virtudes supremas de la conducta humana, tan poco realista, y, en nuestro tiempo, en entredicho tan estruendoso con la liberación de las costumbres y de los parámetros morales reinantes en los países modernos, ha alejado de la Iglesia católica a millones de hombres y mujeres y ha ido convirtiendo la adhesión de un gran número de creyentes a la institución en una hipócrita representación de circunstancias, desprovista de contenido y convicción, en la que las prohibiciones de esta índole son poco menos que universalmente desobedecidas por los creyentes, aunque vayan a misa los domingos y se casen y entierren según los ritos católicos.

No es de extrañar que la cuidadosa y rápida alusión del portavoz de la Conferencia Episcopal española a la posibilidad de autorizar el uso de preservativos para combatir el sida haya provocado nerviosismo y cólera en las intimidades del Vaticano y precipitado un desmentido. Porque en el momento mismo en que se resigne a tolerar la presencia de aquel adminículo en la intimidad sexual, la Iglesia se verá obligada a reconocer esta verdad que siempre ha negado (pero que todos los católicos conocen de sobra): que la incitación primordial para hacer el amor, desde los apareamientos de la caverna primitiva hasta los sofisticados debates amorosos de la permisiva sociedad moderna, en todos los seres humanos sin excepción, ha sido la búsqueda del placer y no la fabricación de descendientes. Cuando el ser humano descubrió que había una relación de causa a efecto entre la cópula y el embarazo habían pasado muchos siglos que las parejas llevaban haciendo el amor y no existe, ni ha existido nunca, espécimen humano capaz de experimentar una erección y producir un orgasmo inflamado sólo por la evangélica idea de fecundar a su cónyuge y engordar con nuevos cachorros a la humana grey.

El rechazo sistemático de la Iglesia a admitir que la búsqueda del placer en el ámbito sexuales una legítima aspiración del ser humano y una de las predisposiciones de su naturaleza, contrasta con la tolerancia que siempre ha mostrado con las debilidades de hombres y mujeres (de aquéllos sobre todo, con éstas ha sido siempre mucho más severa) en otros campos, como los placeres de la mesa, el apetito de poder, de riquezas, de lujo y de dominio, entre otros, y a pasar por alto, en muchas épocas de la historia, abusos y desafueros a veces enormes de tiranos y sátrapas que obtenían su bendición. Pese, y acaso como consecuencia de, esa abjuración y horror del sexo y el placer carnal que ha mantenido, su historia se ha visto plagada de caídas en la tentación tan satanizada y combatida, al extremo de que, paradójicamente, la Iglesia católica sea tal vez la materia prima que más ha enriquecido con sus ceremonias, escenarios, atuendos, príncipes, pontífices, mitrados y pastores a disparar la imaginación erótica -no hay pornografía ni erotismo dignos de ese nombre sin hábitos y conventos- y la institución religiosa que protagoniza, hasta nuestros días, los más sonados escándalos sexuales que registra la historia de las religiones en actividad.

Tengo la convicción absoluta de que el condón y sus equivalentes acabarán por ganar la aquiescencia de la milenaria institución y profetizo que el desenlace de esta antigua guerra ocurrirá en un futuro más bien próximo. Veo en este confuso episodio sucedido en estos días en España el vislumbre anticipatorio de la gran revolución, en la que el Vaticano bendecirá el condón como terminó, a regañadientes al principio, por bendecir la democracia, la libertad, el mercado, que antes anatematizaba en nombre de la fe. El anacronismo que representa la doctrina de la Iglesia católica en materia sexual es tan absoluto en nuestros días que, si Roma no cede y se adapta a la realidad, como le piden tantos católicos convictos y confesos, y como lo ha hecho en tantos otros campos, corre el riesgo de verse poco menos que acorralada y marginada como una reliquia vetusta por otras iglesias, las aguerridas, incansables y aburridas iglesias evangélicas por ejemplo, que de un tiempo a esta parte vienen arrebatándole la adhesión de los sectores más empobrecidos del Tercer Mundo.

Conviene que lo haga y que se adapte a su tiempo, porque nada bueno sobrevendría a la humanidad si, por valetudinaria y reacia al progreso, la Iglesia católica terminara siendo un cascarón vacío, sin audiencia. La religión es importante para encausar la ansiedad y el desasosiego que produce a los seres humanos su condición mortal, su incertidumbre y su miedo frente al más allá, y para embridar aquellos instintos que, dejados en libertad, provocarían hecatombes y podrían retrocedernos a las formas más primitivas de la barbarie, como escribió Georges Bataille. Sólo una minoría de seres humanos puede vivir sin religión, suplantándola por la cultura. Para el común de los mortales, además, la moral sólo es comprensible, admisible y practicable encarnada en los preceptos de la religión. Pero, para poder seguir existiendo como esa fuerza viva y operante que fue en tantos momentos del pasado, cuando representó un progreso intelectual, político, científico y moral sobre los cultos y religiones de la antigüedad, o en la Edad Media, cuando fue prácticamente la sola institución capaz de aglutinar y dotar de un sentido y un orden a una comunidad estremecida por el miedo, la confusión y las guerras, la religión necesita adaptarse a las realidades de la vida y no exigir a sus adeptos lo imposible. ¿Acaso la supervivencia de la Iglesia católica no vale un condón?

LENGUA Y CORRECCIÓN POLÍTICA

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB, nos acerca en este artículo a esa Cataluña con miedo a manifestarse en público en contra o al margen de los políticamente correcto, como en el caso de la lengua.

Hace tan sólo dos días Miquel Roca Junyent publicó en estas mismas páginas un estupendo artículo en el que ponía de relieve el miedo a manifestarse en público en contra o al margen de lo políticamente correcto. Y añadía: "Mucha gente dice en privado lo que no se atreve a decir en público. Es más, mucha gente dice en público lo contrario de lo que dice en privado". Si ello es cierto, en general, respecto a muchas materias, en Catalunya es especialmente exacto en un campo particular: en la política lingüística.

En efecto, el debate sobre esta materia está estrictamente delimitado: sólo se aceptan las voces que exigen una mayor imposición del catalán y se descalifica con todo tipo de improperios a quien se atreve a discrepar en sentido contrario. Lo genera un clima de temor generalizado que permite a las autoridades ir tomando medidas sin que en la opinión pública tenga lugar, previamente, discusión alguna. En todo caso, lo políticamente correcto consiste en decir que hay un gran acuerdo social en esta materia y que las críticas no son otra cosa que intentos de crear problemas donde no los hay. Ciertamente, alguna razón hay en ello, pero, como solía decir un amigo mío sobre otras cuestiones, la razón que hay es poca y, además, no es aplicable a este caso.

En efecto, la convivencia en nuestra sociedad entre personas que preferentemente hablan en castellano y las que lo hacen en catalán es modélica. Puede haber algunos casos de intolerancia, tanto por una como por otra parte, pero se trata de raras excepciones que no hacen otra cosa que confirmar la regla. En una tienda, un bar o una oficina pública, unos hablan con total libertad en catalán y otros responden con la misma libertad en castellano, o viceversa, y nadie se enfada, como es natural y propio de personas civilizadas y bien educadas. Todo ello viene facilitado por el hecho de que se trata de dos lenguas muy parecidas cuyo conocimiento es común a la mayoría de los ciudadanos: un reciente estudio muestra que en la región metropolitana de Barcelona el 90% de los ciudadanos entiende y habla catalán y castellano. Por tanto, en la sociedad, es decir, en las relaciones entre ciudadanos particulares, el bilingüismo es usual.

Otra cosa, sin embargo, sucede en la esfera pública, en las relaciones entre poderes públicos y ciudadanos. Alegando el hecho cierto de que el catalán es una lengua minoritaria en el mundo y que el castellano es todo lo contrario, en Catalunya se fue creando en tiempos de CiU una legislación y una práctica en las instituciones políticas que casi ha eliminado el castellano de la vida pública, incluida la enseñanza primaria y secundaria.

Con el nuevo Gobierno tripartito, la política lingüística anterior de imposición del catalán en la esfera pública no se ha modificado y, además, se comienza a regular el comportamiento lingüístico de los ciudadanos en el ámbito privado: en especial, en las actividades empresariales y en las relaciones entre comerciantes y consumidores. Veamos.

Por un lado, a fines de año se promulgó un decreto en el que se exige a los proveedores de la Generalitat -los cuales facturarán este año 8.550 millones de euros, cerca de un billón y medio de pesetas- a etiquetar en catalán. Por el otro, en el proyecto de nuevo Estatut que elabora la ponencia parlamentaria, parece que hay acuerdo en obligar a etiquetar en catalán los productos no sólo fabricados, sino también distribuidos, en Catalunya.

Analizar la racionalidad de estas medidas nos llevaría a hacer consideraciones de distinto género: desde la legitimidad de los poderes públicos para regular ciertos ámbitos privados hasta el coste económico de tales medidas y la repercusión que ello tendría en la economía catalana y, por tanto, en el empleo y en el biesnestar de los ciudadanos, pasando por la compatibilidad de todo ello con un mundo diverso y globalizado. ¿Deberá exigir un importador de productos de Extremo Oriente que éstos ya vengan etiquetados en catalán o una vez ya importados deberá efectuar unos gastos adicionales correspondientes para cumplir con la normativa de la Generalitat? ¿Cómo repercutirá todo ello en el coste de la vida y en el ya excesivo diferencial de inflación de Catalunya respecto al resto de España? Más allá de los dogmas fundamentalistas identitarios, a estas preguntas deberían responder nuestros políticos si los controladores de la corrección política no lo impidieran.

Con todo ello, quizás estamos construyendo una sociedad que tiende a una cierta esquizofrenia: MESEGUER a un lado, los ciudadanos en sus relaciones lingüísticas privadas solucionan fácilmente y con naturalidad sus problemas de comunicación mediante el libre acuerdo; y, al otro lado, los poderes públicos están creando un sistema legal para que no sólo en la vida pública, sino también, cada vez más, en las actividades privadas se actúe de una manera muy distinta. ¿No hay algo de irrazonable en todo ello? Sobre todo si tenemos en cuenta que cada año aparecen datos estadísticos que muestran cómo decrece el uso social del catalán. ¿No será que la tendencia a imponer coactivamente una lengua es equivocada y resultaría mucho más provechoso para la salud del catalán dejar que aquello que es real en la calle -es decir, la libre opción lingüística- lo fuera también en las instituciones y en la normativa sobre el uso de la lengua?

Pero de todo esto no se habla en público: la corrección política catalana lo impide.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB

LA TOZUDEZ DE LOS HECHOS

LA TOZUDEZ DE LOS HECHOS

¿Esta pactando Zapatero con ETA? ¿Son rumores sin fundamento? Desearía que estas reflexiones no fueran mas que un mal sueño.


Un escalofrío ha recorrido mi espalda cuando he escuchado y visto la intervención de Cesar Alonso de los Ríos en el informativo nocturno de Telemadrid. Según su criterio, contrastado, según ha dicho, con otros colegas periodistas testigos de la entrevista a ZP, de sus manifestaciones se evidencia que se está negociando con ETA y que esa negociación tiene como objetivo fundamental conseguir como sea que ZP cumpla su promesa de que en su gobierno ETA se acabaría. Y, como podemos deducir facilmente de la experiencia en la forma de conseguir anteriores promesas, no le importa el precio que haya que pagar con tal de conseguir la foto.

De la misma forma César ha confirmado que se sabe que miembros del PSE ya vienen teniendo contactos con la banda al otro lado de los Pirineos desde hace meses.

De hecho ha indicado que una hora y media antes de la entrevista y a pesar de desconocerla todavía, fiándose de su información y de su instinto, había enviado su colaboración al ABC del jueves, con un premonitorio titular; "Paz por territorios".

Tenemos aquí la explicación de las cuatro horas de entrevista con Ibarreche.

Ahora encaja el inesperado giro en el PP y su oferta "incondicional y sin fecha de caducidad" (como ha repetido esta misma tarde Rajoy después de la representación teatral de la mesa del Congreso).

Se explica que dicha mesa se haya pasado por la piedra una sentencia del Tribunal Supremo que hace ilegales los tres votos de ETA que han permitido la aprobación del plan, con lo que tenían servido en bandeja el asidero jurídico para rechazar el trámite sin entrar en el fondo del asunto.

Se entiende que López Aguilar se apresurara "en caliente" a dejar claro que en ningún caso se recuriría al constitucional ni se haría ejecutar el mandato del supremo para que Atucha cumpliera la ley (y consiguientemente quedara anulada la votación por vicio de forma, independientemente de la prevaricación cometida).

Se ve claro por qué Montilla ha podido tranquilizar a sus socios.

Quizá ese haya sido el motivo real de la reunión a tres con el Rey.

Los primeros plazos del pago ya se están pagando.

Los siguientes serán algunas triquiñuelas y pases hipnóticos en el trámite parlamentario en el que ¡espero equivocarme! habrá sorpresas e inverosímiles cambios en el voto porque nada es lo que parece y nadie está diciendo la verdad.

¿Y el precio total? Seguramente dejar a su suerte a un considerable número de españoles que, siendo también vascos, no renuncian a serlo y despreciar una vez más ¿cuántas van ya? a mil muertos y sus familiares y amigos.

¿Y el premio? "Zapatero el pacificador" y mayoría absoluta por la patria agradecida y deseosa de que no haya mas sangre, aunque sea cayendo en la sima de la abyección (igualito que en el 14 M).

UN MAR DE MEDIOCRIDAD

UN MAR DE MEDIOCRIDAD

Xavier Sala-i-Martin es un economista catalán. Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona en 1985, obtuvo el doctorado por la de Harvard en 1990. Desde 1996 es catedrático (full professor) de Economía en la Columbia University y profesor visitante de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). Ha sido profesor también en Yale (1990-1996). Describe en este artículo la educación en España.

3, 2, 1… Empieza la última prueba de estas olimpiadas: ¡la maratón! Los corredores ponen en marcha sus cronómetros de muñeca y empiezan a mover lentamente las piernas en dirección al estadio olímpico. Súbitamente, el representante español (parece que lleva boina) sale
disparado, corriendo como si estuviera loco, y deja muy atrás a todos sus adversarios. A los 100 metros cae al suelo, destrozado y exhausto, y abandona la prueba. Se abraza jubiloso con su manager porque, aunque no han ganado la carrera, han conseguido el objetivo para el que
entrenaron durante cuatro años: ¡salir por la tele liderando el pelotón a los 100 metros!

Me ha venido esta imagen a la cabeza después de las muchas críticas que nuestras escuelas, profesores y estudiantes han recibido a raíz del informe del PISA que evalúa la capacidad matemática, de lectura y de resolución de ejercicios de miles de jóvenes de países de la OCDE.
El problema, dicen, es que nuestros niños no quedan demasiado bien.
Lejos de representar un fracaso, yo interpreto los resultados como un éxito espectacular: nuestros estudiantes y educadores han conseguido exactamente lo que los legisladores, hechizados por el papanatismo progre que invadió España durante los ochenta, buscaban con la Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE). Como el cómico corredor descrito en la cabecera, la LOGSE no ha servido para ganar la carrera importante, pero ha conseguido los absurdos objetivos que buscaba.

Nuestros líderes políticos quisieron un sistema en el que los niños más listos o más trabajadores no destacaran por encima de los demás – supongo que para no herir sensibilidades con injustos agravios comparativos- y eso es exactamente lo que se ha conseguido: un sistema
educativo en el que todos los niños son igual… de mediocres. Cuando se busca simultáneamente la educación universal y la igualdad de resultados, se consigue la homogeneización a la baja. ¡Si! Es cierto que debemos garantizar la escolarización para todos. Pero no al precio
de bajar niveles e impedir que los más brillantes destaquen, progresen o sobresalgan. El fracaso escolar es malo, pero el fracaso del sistema escolar es todavía peor.

Nuestros legisladores quisieron que los niños no tuvieran que pasar por esos supuestos traumas llamados exámenes y evaluaciones y eso es lo que tenemos: niños incapaces de aprobar exámenes… y por eso quedan de los últimos en los ránkings internacionales. Las evaluaciones deben ser una parte importante de la educación. Primero, porque sirven para ver si el niño aprende lo que se le enseña. Segundo, y más importante, porque el sistema educativo debe preparar para el futuro, un futuro que, nos guste o no, ¡estará lleno de exámenes! En el mundo de evolución constante en que vivimos, los jóvenes tendrán que cambiar de trabajo en infinidad de ocasiones y cada una de ellas representará un exhaustivo examen de sus capacidades y conocimientos. No sólo no ayudamos a nuestros niños a prepararse para ello sino que hacemos exactamente lo contrario.

Nuestros representantes quisieron que el aprendizaje estuviera ligado al juego, a la diversión y a la falta de esfuerzo y que se eximiera a los niños de toda responsabilidad… y eso es exactamente lo que hemos obtenido: niños irresponsables, incapaces de hacer algún esfuerzo que no tenga gratificación inmediata y que no dominan herramientas tan esenciales para ir por el mundo como las matemáticas o la lectura. Un buen sistema educativo debe enseñar que la vida no es una gran casa de Gran Hermano donde analfabetos y vagos pueden ganar fama y dinero sin trabajar, esperando simplemente que se produzca un golpe de suerte.
Los niños deben aprender que, en la vida real, no se pasa de curso sin hacer un esfuerzo.

Todo esto es lo que han querido los políticos y todo esto es lo que han conseguido. El problema es que, ahora que cada vez es más patente que los maestros y los estudiantes hacen exactamente lo que les encargaron los que diseñaron la LOGSE, resulta que los responsables de
aquella patraña sacan pelotas fuera y culpan a las televisiones, al profesorado, a las propias familias o incluso a las consolas Nintendo. Y no sólo eso: muchos tienen la cara dura de pedir un ¡aumento del gasto público en educación!

Pero no, señoras y señores ministros, consellers, parlamentarios, senadores y demás comensales del erario público: nuestra educación tiene un grave problema, y su solución no pasa por dilapidar más dinero en un sistema que no funciona. La solución pasa, primero y ante
todo, por que ustedes se den cuenta de que los experimentos progresistas con los que han castigado a toda una generación de chavales inocentes han sido un ostentoso fracaso. Una vez admitida la derrota, dense cuenta de que el verdadero progreso sólo se puede alcanzar con una educación que permita a las futuras generaciones vivir con garantías en el mundo real y no en el país de las maravillas que dibujan las escuelas lúdico-sostenibles. Acepten que la verdadera justicia requiere que todos los ciudadanos tengan garantizado poder
correr y empezar la carrera en igualdad de condiciones. La justicia no consiste en que todos lleguen a la meta al unísono y en que todos tengan medalla aunque no se la merezcan. Y finalmente, percátense de que la vida es una maratón y que si ustedes insisten en seguir
preparándonos para los 100 metros, no sólo seguirán siendo ustedes unos irresponsables, sino que seguirán condenando a nuestros jóvenes a seguir sumergidos en un mar de mediocridad.

© Xavier Sala-i-Martín, 2005

¿QUÉ OS PARECE EL PACTO DE RAJOY CON ZP?

¿QUÉ  OS PARECE EL PACTO DE RAJOY CON ZP?

Pues a mí me parece que bien.

Es más, aplaudo la decisión. La aplaudo porque de esta manera podemos llegar a la solución de los problemas que sacuden la unidad de la Nación Española. Bueno, sobre todo EL PROBLEMA. Que no es otro que la indefinición nacional del PSOE. Porque ese es el verdadero problema.

Muchos en este país, pero sobre todo, los más radicales derechistas, nacionalistas y retrógrados, no hacen más que pensar que el problema son los ibarreches, atuchas o roviras. Pues no. Esos son simplemente los actores de una ópera bufa que se fragua en la rendición de una parte de la derecha social de éste país, acomplejada y timorata, a la hora de la redacción de la muy mejorable, y para mi, necesariamente reformable, Constitución Española de 1978, origen de todos estos males.

Teniendo en cuneta la correlación de fuerzas de aquellos momentos, mayoría absoluta, pero absoluta del todo de los partidos nacionales (como ahora) en el Congreso (sumemos AP, PDP, UCD, PSOE, PSP, PCE y algún otro que se me quedará por ahí) se cedió ante ellos por las
debilidades de unos y de otros.

Ahora, pasado el tiempo podemos comprobar cómo la derecha, PP, tiene clara la idea de España (eso espero) y el PSOE está preso de sus indefiniciones y de sus complejos pactictas y progres, verdadero cáncer para la unidad Española.

Pues bien, si entendemos que el diálogo es mejor que la confrontación, siempre habremos de dialogar. Porque dialogar no es ceder, es plantear cada uno sus cuestiones y sus ideas, confrontarlas y si se Llega a una conclusión en común, bien, y si no, pues a otra cosa mariposa. Y esa cosa puede ser la derrota parlamentaria, la derrota en las urnas del PNV y el separatismo vasco en las elecciones vascas (con lo cual después caería Cataluña), o incluso la
celebración del referéndum y dejar así que el pueblo vasco se exprese sobre la unidad con España.

Y

Otro igual en España para afirmar la forma en que todos los españoles queremos estar unidos.

¿O es que pensáis que es bueno mantener unido un matrimonio que se llevan a matar? ¿O es que pensáis que el dar la oportunidad al pueblo de que se manifieste es negativo? ¿Qué clase de demócratas seríamos si no contempláramos esa posibilidad?

¿Qué sería ilegal? Pues si, igual que un improbable (desgraciadamente) referéndum que se celebrara promovido por los ayuntamientos de las ciudades gobernadas por el PP sobre el aborto, la eutanasia o la clonación y el uso de embriones humanos para la investigación. Si la Constitución Española contemplara una más ágil y menos enrevesada manera de celebrar refrendos, podríamos haber planteado esa posibilidad y dar la responsabilidad sobre esos temas y otros a los ciudadanos. Y de esa manera los políticos no estarían todo el día interpretando lo que dicen los ciudadanos sobre temas específicos usando para ello encuestas hechas a medida sobre muchas de las cosas sobre las que nos dan lecciones.

Por otro lado, y volviendo al tema inicial, el hecho de que el PSOE acepte hablar con el PP sobre estos temas, nos da a todos la posibilidad de decir lo que pensamos sobre cómo se están llevando las cosas. Y podríamos plantear las siguientes cuestiones:

1º.- No aceptamos imposiciones de adhesión.

2º.- No aceptamos diferencias ente españoles ni por lengua, ni por historia, ni por situación económica o geográfica.

3º.- Exigimos la defensa del español en todas las comunidades españolas así como el derecho a elegir la lengua en qué dirigirse al Estado en cualquier parte del territorio.

4º.- Exigimos al gobierno que no ceda más competencias a las autonomías, recupere aquellas que inicialmente se cedieron de las no asignadas en exclusividad al estado, e incluso.....

5º.- Se haga una reforma constitucional que elimine de raíz cualquier referencia a diferencias territoriales algunas, máxime si dichas referencias pueden llevar aparejadas diferencias en las relaciones entre comunidades y el Estado.

Y 6º.- que en la reforma de la constitución o en la ley electoral se aminore la importancia de los territorios con una lista nacional o con distritos unipersonales para acercar al candidato a los ciudadanos y poder elegir directamente a nuestros representantes sin
listas cerradas y en dos vueltas. Esto es una coda.

MIEDO

He leído con calma los tres artículos que hoy publican en diarios nacionales Alfonso Ussía, Alejo Vidal Quadras y César Alonso de los Ríos. No puedo evitar sentir una profunda desazón, porque todos ellos, cada uno en su estilo y en su tono, unos más iracundos y otros más melancólicos, destilan una sensación de derrota, de fatalidad, de asistencia impotente al fin de una era, al derrumbe de una nación, al inicio de una incertidumbre y quién sabe si al de un enfrentamiento.

Dicen que quien no conoce su historia está condenado a repetirla, y también que los dioses ciegan a aquellos a quienes quieren perder. Muy mal deben querer los dioses a España y a los españoles cuando los han mantenido ciegos durante los últimos 28 años. Lo que ahora empieza a contemplarse con auténtico terror, como quien ve acercarse una ola gigante contra la que ya no cabe muro de contención ni huida, era algo perfectamente previsible desde el inicio del porceso autonómico para cualquiera que tuviese dos ojos, dos oídos, dos dedos de frente y dos gramos de sentido de Estado más allá de la ambición miserable y de vuelo corto de los políticos que solo viven el día a día.

Nunca, jamás, el nacionalismo ha pretendido otra cosa que el objetivo final de la independencia. Ni por un instante han perdido de vista ese faro en el horizonte que ha guiado su navegación hábil y traicionera. Todo lo demás han sido simples pasos intermedios, con fecha de caducidad, en su camino hacia ese destino que, paradójicamente, no es símbolo de progreso por más que se empecinen en repetírnoslo, sino que está anclado en un pasado que el paso de la historia se encargó de superar.

La tenacidad tiene un premio, y el nacionalismo vasco y catalán está a punto de conseguir sus últimos objetivos. Y todo ello con la colaboración entusiasta de los sucesivos gobiernos españoles. No salvo ni a uno solo, si bien es cierto que hay algunos, como el actual, que están acelerando el proceso hasta extremos que incluso a los más descerebrados nacionalistas les empiezan a parecer increíbles. Otros, en el mejor de los casos, se atrincheraron en sus posiciones y consiguieron simplemente ralentizar algo el avance de la marea. Pero ninguno hizo el más mínimo esfuerzo por denunciar de manera creíble lo que está sucediendo, y menos aún por invertir la marcha de los acontecimientos.

Hoy, los nacionalistas están al timón de la nave que desean hundir. Los zorros guardan el gallinero. Todo empezó con unas demandas de autonomía administrativa, y luego política, enmascaradas de moderación, de proximidad en la toma de decisiones. Hoy se ve claramente que la táctica del café para todos estuvo probablemente inducida por estos propios nacionalistas, puesto que el hecho de igualarles a los demás es precisamente lo que les daba derecho, basándose en su célebre "hecho diferencial", a dar un paso más en su reivindicación. Cada vez que una comunidad de las llamadas "no históricas" consigue legítimamente, por pura razón de igualdad, una competencia de que disponen las históricas, éstas disponen de un trampolín más para exigir otro plus de especialidad, otro trato diferenciado, otro reconocimiento de sus peculiaridades. Y así ad infinitum... o no: simplemente hasta que el único grado posible de distinción sea la soberanía, la independencia.

Estatutos, transferencias, competencias,... son y han sido considerados siempre por los nacionalistas como nuevos instrumentos con los que debilitar más eficazmente al Estado. Lo suyo es intocable, indiscutible, innegociable. Es un derecho ancestral cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. De forma muy adecuada, por cierto: cuanto más perdido esté y más mítico resulte, más difícil será rebatirlo. Una especie de Volksgeist que está por encima de leyes y normas pasajeras, porque entronca directamente con la noción de pueblo, de nación.

Merced a esas competencias transferidas, que para ellos nunca han sido el fin, sino el medio, han ido constituyendo, instaurando y ensayando sus esbozos de estados. Y merced a la más importante de todas ellas, la educación, han conseguido falsear la historia, educar a toda una generación en sus planteamientos separadores, y hacer auténticos experimentos sociales con el único fin de que el verdadero objetivo que siempre han tenido caiga finalmente por su propio peso, como fruta madura, no como resultado de un debate profundo y razonado, sino porque nadie se planteará lo contrario cuando esta generación llegue (ya lo está haciendo) a los puestos de decisión en la enseñanza, en la empresa, en la banca, en la justicia, en los
colegios profesionales, en la sociedad civil, en suma. Una generación que solo ha recibido una versión, una información. Una generación sometida a una auténtica Formación del Espíritu Nacional mucho más eficaz que la del franquismo.

Cadenas de televisión y de radio, prensa, entidades clave como clubes deportivos o cajas de ahorro, ... toda una inmensa y rica maquinaria, pagada con los impuestos de todos los españoles, volcada en persuadir de que no somos españoles. Toda una mastodóntica administración autonómica, y la mayoría de la local, dedicada en cuerpo y alma a la
creación artificial de un sentimiento nacionalista al que no haya alternativa. Con especial dedicación, claro está a la lengua. ¿Por qué? Porque como muy bien dicen, es un signo de identidad. El signo de identidad, el único, porque en todo lo demás resulta, para su
desesperación, que nos parecemos enormemente al resto de España. La lengua es lo que nos ha de hacer diferentes, por decreto, y es por ello que ahí la lucha es sin cuartel. Pero ya hemos dicho que también controlan la educación, con lo cual también es cuestión de tiempo. La
demanda de castellano irá disminuyendo, y las empresas se plegarán dócilmente a las exigencias del mercado: si el mercado les pide catalán, catalán tendrá.

Curiosamente, en el caso de España se da algo que va más allá de los cánones habituales en cualquier separatismo. Lo normal en el separatismo es la voluntad de una región, de un territorio, de separarse de un estado. Ni siquiera eso basta ya a nuestros nacionalistas, que se atreven a ir mucho más allá, sobre todo ante la pasmosa ausencia de resistencia visible. Ellos han de destruir el concepto mismo de España. Más aún: negar que jamás haya existido como
nación. Ahora, en un gesto de magnanimidad grotesca, nos "conceden" que España sea una "nación de naciones". Nada con gaseosa, en definitiva. O más bien un engaño mastodóntico, que se recrea en jugar incesantemente con las palabras para que, de tan manoseadas, dejen de
tener cualquier valor. Ya no es cuestión de "nosotros somos una nación diferente", no. Ahora el lema ya es "nosotros somos una nación, ellos no". Hay que negar la existencia misma de España como nación, como sujeto político con capacidad de decisión.

Lógico, por otra parte: la capacidad de reacción, incluso por la fuerza, de España, quedará reducida a la nada si el problema no se limita a la secesión unilateral de una región díscola, sino que lo que se produce es el estallido total de España para convertirse en
una constelación de naciones, nacionalidades, regiones y cantones.

Todo está perfectamente sincronizado.

Y eso para empezar: ya ha advertido Maragall (ése sí sigue siendo
Molt Honorable, porque las naciones sí tienen protocolos y símbolos y
tradiciones) que, accediendo a sus máximas aspiraciones, se consigue
como mucho un par de décadas de calma, pero que el modelo de
Estado "no se cerrará nunca". Claro: hasta que España, que ahora
dejará de ser nación para convertirse en simple Estado, entidad
puramente administrativa, deje de ser necesaria incluso como tal.
Pero esa promesa de permanencia temporal probablemente lo que
pretenda conseguir sea el silencio de la única institución que
teóricamente debería representar a la Nación Española: la Corona.
También los reyes son humanos (y el nuestro probablemente más que
ninguno, por desgracia) y como cualquier otro quiere asegurar el
futuro de sus hijos. ¿25 años más? Suficiente para poder organizar el
futuro con cierta seguridad...

No me quiero extender más. Toda esta reflexión venía al hilo de que
en los articulistas al principio citados he detectado una rara y
aterradora unanimidad en una especie de sentimiento de derrota, de
irreversibilidad. Y no es que no tengan razón: es que lo lamentable
es que lo descubran ahora. Parece que ha tenido que llegar un
gobierno entregado a la voluntad de los separatistas para que se den
cuenta de que esto es así cuando, repito, hace 28 años que se podía
ver.

Como dice uno de ellos, creo que Alonso, la única esperanza de
supervivencia inmediata, de prolongar la resistencia (lo de revertir
la situación es mucho más difícil), es una rebelión en el seno del
PSOE. Ibarra, Bono, Rosa Díez, Redondo Terreros, Paco Vázquez,...
pero unos ya no mandan nada, y los demás mandan demasiado como para
dejarlo todo por... ¿por qué? ¿por España? Eso ya no se lleva ni
entre la realeza, imaginad entre los políticos...

ERC QUIERE UN PACTO DE LEGISLATURA

Pues sí: ERC se ve asaltada súbitamente por un ataque de responsabilidad institucional y se siente en la obligación de garantizar la estabilidad del gobierno de España, y para ello ofrece al PSOE un pacto de legislatura con el doble y confeso objetivo (eso sí, a estos chicos no se les puede negar sinceridad) de arrinconar al PP y de garantizar que el proyecto de estatuto catalán sea aprobado aquí y allí (o sea, en Barcelona y en Madrid).

Bueno. Lo de arrinconar al PP es chocante. Parece que alguien olvida que, pese a todos los avatares que ha atravesado, atesora la nada despreciable cifra de 10.000.000 de votantes. O sea, casi la mitad del censo electoral, "arrinconado" por voluntad de un partidito que tiene 600.000 votantes. Me recuerda aquel chiste de 100.000.000 de chinos jugando al fútbol en una cabina telefónica. Se oye gritar ¡gol!, y al portero que protesta: ¡si es que me dejais solo...! Diez millones de votantes arrinconados... ¡vaya rinconazo!

Pero está claro que, merced a nuestro benemérito sistema electoral, los partidillos como ERC pueden acabar consiguiendo aislar a otros 15 veces mayores que ellos.

Es evidente que ERC hará todo lo que pueda por atar a Zapatero para el resto de la legislatura, tiempo suficiente para que, mandando en Madrid y Barcelona, puedan acometerse cambios irreversibles. Se retorcerá la constitución hasta límites insospechados, se nombrarán magistrados del TC con "sensibilidad autonómica", se liquidarán con cargo a todos los españoles "deudas históricas" como la de la sanidad catalana, etc. En suma, se habrá dado el último empujoncito para que la gran roca supere la cumbre y empiece a descender por inercia el otro lado del monte. Ya nadie la parará.

Creo que el PP desaprovechará una oportunidad de oro si no inicia de una vez por todas una oposición férrea. Y este es un argumento de oro: ERC quiere arrinconar al PP porque es el único partido que puede frenar la desintegración de España, y porque no ve en el PSOE freno alguno a sus ambiciones secesionistas. Este argumento tiene forzosamente que dar réditos electorales en casi toda España, e incluso motivar a los últimos mohicanos que quedamos en los territorios catalán y vasco. Un liderazgo firme que atraiga, con la bandera de ladefensa de la Nación, a intelectuales y políticos que huyan del marasmo del PSOE, a medios de comunicación y a empresarios y profesionales. Se puede conseguir, pero falta un líder.

Es más, yo me lanzaría a tumba abierta a proponer con todo el descaro una reforma constitucional a la inversa. ¿Imposible? Me gustaría ver que piensa el ciudadano si alguien le dice en voz alta que esto hay que frenarlo, que se nos ha ido de las manos. ¿No pretenden los separatistas el máximo? Pues al contraataque, y no a la defensa de cerrojazo. Recordad aquel artículo de Vidal Quadras que un día os cité o transcribí: si la independencia es el 2 y el estado centralista el 0, las negociaciones siempre empiezan en el 1, y siempre avanzan en la misma dirección, con lo cual el final está claro. Primero el 1, luego el 1,2; después el 1,5 porque hacemos ver que nos conformaremos con el 1,8,... y así hasta el ineludible 2. Volvamos a situar las reglas del juego. ¿No quieren romper ellos el consenso constitucional? Pues venga: o todos moros o todos cristianos.