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FORO LIBER@L

internacional

LIBERTAD PARA SABINE

Habreis oído la historia de Sabine, una alemana del Este de cincuenta y tantos que a lo largo de las décadas de los ochenta y noventa quedó embarazada nueve veces, dió a luz otras tantas, e invariablemente mató a sus recién nacidos, enterrándolos luego en los maceteros de su jardín. Disimulaba sus embarazos con prendas amplias, daba a luz sola previa ingesta de cantidades bárbaras de alcohol y luego... o dejaba morir a los niños en el lavabo, o los tapaba con una almohada o manta hasta que dejaban de respirar. Nueve veces.

No debería ser castigada. De hecho, Sabine no es más que una mujer radicalmente liberada cuyo reloj atrasa. Porque vamos a ver: si esa misma decisión respecto a sus criaturas la hubiese adoptado en cada ocasión unas cuantas semanas antes de dar a luz, la ley la hubiera amparado. ¿Qué importancia tiene entonces ese pequeño desfase temporal, ese ligero despiste de semanas o meses? Ya sabéis, siempre hay cosas que hacer, lo vas dejando para mañana y zas, cuando te quieres dar cuenta tienes un pequeño ser lloroso y babeante al pie de la cama. ¿Es justo castigar por nueve asesinatos a esta mujer, cuando si hubiese estado más atenta al calendario hubiese cometido simplemente nueve "interrupciones voluntarias del embarazo", sin castigo legal alguno? Tampoco hay tanta diferencia. Seguro que es una mujer maltratada por la vida y tal, con la circunstancia añadida de que tiene una cierta desorientación temporal.

Lo dicho: libertad para Sabine


Aja, Miembro de FORO LIBER@L.
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Gracias Mr. Blair.

Gracias a usted el zopenco de presidente por accidente que accedió a la Presidencia del Gobierno de España tras el luctuoso 11-M, ha rectificado y se ha referido por primera vez a terrorismo islámico y no al descafeinado y estúpido término de terrorismo internacional.

Gracias Mr. Blair, por haberle dicho a la cara que lo que es preciso es una alianza de las democracias para imponerse a aquellas civilizaciones que hacen tabla rasa de los derechos humanos y hacen del fanatismo su bandera.

Gracias también, porque en su presencia el susodicho presidente rodríguez, ha admitido por primera vez que el terrorismo islámico no guards relación con la guerra de Irak, a buenas horas mangas verdes...

Gracias Mr. Blair porque gracias a usted, el presidente rodriguez ha reconocido lo que hace tiempo debía haber hecho ante los españoles.

Mr. Blair usted seguirá siendo mi Presidente hasta diciembre y me siento orgulloso de ello, todo lo contrario que del presidente rodriguez.

Gracias Mr. Blair, aunque me temo que no haya servido de nada y que cuando el tal rodriguez esté lejos de su influencia volverá a soltar sus habutuales majaderías.

De todos modos gracias Mr. Blair por haberlo intentado.

ORIENTE Vs. OCCIDENTE

Me fastidia tu éxito. Os odio a ti y a los de tu clase. Por tanto, te bombardeo.
Roger Scruton. The Times 9 de Julio 2005.

Los apologistas del terrorismo ( y son pelotón) argumentan que ésta es un arma utilizada por gente que pierde la esperanza de alcanzar sus objetivos por cualquier otro método. Es un grito profundo de aquellos privados de voz en el proceso político. El terrorista no es un agresor sino una víctima, y debemos desarmarlo no con la violencia sino afrontando los problemas que motivan sus actos. Este argumento se ha utilizado para excusar a los suicidas palestinos, a los terroristas del IRA que disparaban a las piernas, a los secuestradores de las Brigadas Rojas e incluso a los asesinos en masa del 11S. Su principal efecto es culpar a las víctimas y disculpar el crimen.

Si nos fijamos en la condición real de los terroristas a través de los tiempos, sin embargo, descubriremos enseguida que la disculpa no se corresponde con la realidad. Algunos terroristas han sido pobres y víctimas de la injusticia, Pero ésos son la excepción. Los Jacobinos, que desataron el Terror original, fueron en su mayoría miembros privilegiados de la élite emergente. Los anarquistas rusos del siglo XIX no estaban en peor situación material y social que ustedes o yo, y con unas reivindicaciones que eran más producto de su imaginación que del resultado de observar y simpatizar con la clase llana de Rusia. No existe evidencia de que el séquito de Osama Ben Laden sea diferente, e incluso el IRA, que pretende representar a los católicos "oprimidos" del Ulster, está muy lejos de nutrirse de los oprimidos que tanto publicita. Con respecto a los islamistas que atentan en nuestras ciudades, tienden a tener una buena formación, médicos, ingenieros, informáticos, personas que podrían haber ayudado a proporcionar al Medio Oriente la clase media estable que necesita tan desesperadamente pero han optado por elegir un camino distinto y más rápido hacia la gloria.

Me parece que estaremos más cerca de entender el terrorismo si, en vez de centrarnos en qué tienen en común los terroristas, nos fijamos en qué tienen en común sus víctimas. Los objetivos de los terroristas son grupos, naciones o razas. Y se caracterizan por su éxito mundano ya sea social o material. El Terror original estaba dirigido contra la aristocracia francesa complementada por toda clase de grupos reales o imaginarios que supuestamente les ayudaban. Los anarquista rusos se cebaban con la gente con riqueza, cargo o poder. El Gran Terror de Stalin, iniciado por Lenin, se dirigía a grupos a los que se achacaba beneficiarse del sistema, lo que empobrecía a otros. El terror nazi se centró en los judíos por su innegable éxito material y facilidad con la que se reunían en comunidad. Incluso los terroristas nacionales del tipo del IRA y ETA tiene por objetivo naciones que supuestamente disfrutan de riqueza, poder y privilegios, en detrimento de otras igualmente consideradas. Los terroristas islámicos ponen bombas en la ciudades de Europa y América porque esas ciudades son un símbolo de éxito político y económico de Occidente y una reprimenda al caos político y la arraigada corrupción del mundo musulmán. El éxito genera resentimiento y el resentimiento genera odio.

Esta simple observación se convirtió en la raíz del pensamiento político de Nietzche, que identificaba “ressentiment”, como él lo llamaba, como el sentimiento social distintivo de las sociedades modernas: un sentimiento antaño emanado y manejado por el Cristianismo, ahora disperso por el mundo. No digo que el análisis de Nietzche sea correcto. Pero, sin duda, acertó al identificar esta rara motivación en los seres humanos, acertó al enfatizar su abrumadora importancia y acertó al señalar que subyace más profundamente que los mecanismos de debate racional.

Con el terrorismo, nos enfrentamos a un resentimiento que no pretende mejorar la suerte de nadie, sino destruir lo que odia. Esto es lo que importa en el terrorismo, porque el odio es un sentimiento mucho más fácil y menos exigente con el que vivir que el amor, y es mucho más eficaz para reclutar y seguir. Y cuando el objeto del odio es un grupo, una raza, una clase o nación , podemos proporcionar una postura comprensiva al mundo desde nuestro odio. De ese modo, el odio hace orden del caos y decisión de la incertidumbre, la solución perfecta para los musulmanes alienados, perdidos en un mundo que niega su religión y al que su religión, en correspondencia, niega.

Por supuesto, el odio tiene otras causas además del resentimiento. Alguien que ha sufrido una injusticia, bien podría odiar a la persona que la haya cometido. Sin embargo, ese odio tiene un objetivo concreto y no se puede satisfacer atacando a un sustituto inocente. El odio nacido del resentimiento no es así. Es una pasión perfectamente unida a la identidad de quien la siente y se regocija en dañar a los otros en virtud de su pertenencia al grupo que es su objetivo. El rencor siempre preferirá un asesinato masivo indiscriminado a un objetivo cuidadosamente seleccionado. De hecho, cuanto más inocente es la víctima, más satisfactorio es el acto. Porque ésta es una prueba de santidad, el que alguien sea capaz de condenar a otro a muerte por el mero hecho de ser burgués, rico, judío o cualquier otra cosa, y sin examinar su trayectoria moral.

La tendencia al rencor yace en todos nosotros y sólo se puede vencer con la disciplina que nos invita a culparnos de nuestros errores y a perdonar los ajenos. Esta disciplina yace en el corazón del Cristianismo y muchos argumentan que también en el corazón del Islam. Si eso es así, ya es hora de que lo musulmanes se organicen contra los que predican resentimiento en nombre de su religión y contra lo que consideran que los crímenes del pasado jueves son actos virtuosos, cometidos con la bendición de Dios, en una causa santa.

Roger Scruton is author of The West and the Rest: Globalisation and the Terrorist Threat

We shall prevail and they shall not

We shall prevail and they shall not Cuando ellos intenten intimidarnos, nosotros no seremos intimidados. Cuando ellos intenten cambiar nuestro país o nuestro modo de vida a través de estos métodos, nosotros no cambiaremos. Cuando intenten dividir nuestra gente y debilitar nuestra decisión, nosotros no seremos divididos y nuestro aplomo se mantendrá firme. Mostraremos, a través de nuestro espíritu y nuestra dignidad, y a través de la silenciosa pero cierta fuerza que hay en los británicos, que nuestros valores sobrevivirán a los suyos. El propósito del terrorismo es precisamente eso, aterrorizar a la gente, y nosotros no seremos aterrorizados." Tony Blair

La espiral de ciego odio no se detiene, ese odio , acérrimo, irracional, destructor.

Algunos buscaran explicaciones o lo que es peor haran condenas con un "pero" detrás, justificando que esto es una expresión del conflicto bla-bla-bla y que es por tener las tropas en bla-bla-bla y es porque el imperalismo de los EEUU y del G8 que oprime y bla-bla- bla. Espero estas declaraciones, que seguro saldran de algunos personajes conocidos en nuestro panorama politico. Que se vayan al infierno con sus explicaciones y consideraciones.

Lo que tenemos delante de nosotros es gente que no acepta su realidad, que no acepta nada, que no entiende nada y que no es capaz de ver sus defectos y que necesitan culpar al OTRO de sus desgracias.

Y las mentes iluminadas diran que es por lo del G8, por los JJOO del 2012 por la guerra de Mesopotamia… ciegos y estupidos no se dan cuenta que esto son solo excusas para gente que lo unico que quiere es el poder y el
dominio y que cuando ven que no han sido capaces en 3000 anyos o mas de civilización de ir mas alla de una sociedad de pastores, cabras y mercaderes de opio, descargan su frustración sobre las sociedades que pasito
a pasito han ido construyendo ese mundo occidental del que, aun con sus imperfecciones e injusticias, nadie puede decir que haya fracasado.

En las ventanas de mi casa he colgado ya banderas de España con un crespón negro, como hice el 11M de este año y el pasado; cierto es que vivo en un sexto piso. De otro modo, mis cristales correrían serio peligro.

En los próximos días veremos a un país destrozado anímicamente, llorando a sus muertos pero unido en el horror, que no buscará al enemigo dentro y hará frente común ante el verdadero agresor. !Qué endivia me da¡ Deseo expresar mi más sentido pesar y mayor solidaridad con los británicos.

> Como ha dicho Blair; "We shall prevail and they shall not"."

ZONA CERO

ZONA CERO El fin de semana pasado estuvimos en N.York. Aprovechando una visita de la familia decidimos volver a pasar unos días en Manhattan.
Además, el lunes pasado era festivo aquí así que pudimos alargar la estancia un poco mas.

Han sido dos días y pico de largo paseos por la ciudad. El domingo estuvimos recorriendo el Greenwich Village y el Soho, comiendo en Little Italy y cruzando andando el puente de Brooklyn. Después, bajamos hacia el distrito financiero.

Tardamos poco en llegar a la Zona Cero (Ground Zero). La primera impresión es de extrañeza. Un tremendo vacío en el corazón del distrito financiero. Rodeada de rascacielos, la Zona Cero se extiende como algo irreal. Fuimos hacia las vallas donde se han instalado unos plafones explicativos, con fotografías del Antes y del Durante; con la lista interminable de los asesinados ese triste día. Se pide silencio y respeto. No hace falta pedirlo. El ruido de la ciudad desaparece en la Zona Cero, en esa tan extraña ermita del horror. La gente anda, mira al vacío que se extiende mas allá de las vallas. Los gestos son duros y todavía, a día de hoy, incrédulos.
Miro hacia donde estaba una de las torres, la que visitamos en junio del 2001 (justo cuatro años antes). Recuerdo la impresión de ver las torres desde la calle. Recuerdo el ambiente en el lobby. Recuerdo la imagen de las Torres, brillantes, orgullosas en mañana de sábado de principios de junio. No subimos aquel día. "Volveremos otro día y subiremos a las Torres. Hoy vamos al Empire State, que si no se nos hace tarde."- dijimos esa mañana. Volvimos unos meses mas tarde pero ya no había ningún sitio al que subir.

Seguimos mirando el vacío. En un rincón de la Zona Cero han instalado un gran Crucifijo con restos de dos elementos de acero de una de las Torres. Miro al Crucifijo. Un mendigo, con una triste flauta, interpreta el Toque del Silencio. Se me caen las lagrimas.
Solo la muerte me hace llorar. No pensaba llorar en la Zona Cero.
Pero el peso del vacío se hunde en el corazón. Es opresivo.

Nos quedamos un rato ahí, con la mirada perdida, paseando como zombis entre zombis. Mi hijo lo ve todo, con sus grandes ojos, desde su sillita, sin saber. El solo habrá conocido ese hueco. Algún día le explicaran historias para descerebrados. Y entonces le
diré: "hijo, yo vi esas Torres, estuve dentro, vi esa gente, vi la Vida y también vi como un grupo de seres humanos decidió eliminar toda esa grandeza en nombre de un dios, en nombre del Horror, único dios al que esos cavernícolas adoran". Esa es la única historia que hay que contar.

Hay que ir la Zona Cero. Hay que bajar al infierno para ver esa cara del Horror. Después de eso se puede volver a subir e intentar, en la medida de lo posible, cambiar el mundo y dejar de escuchar a los tristes profetas que claman desde la mediocridad y desde la estupidez.

UN HOMBRE DE CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO.

“Llegado desde un país lejano”. Esas primeras palabras de Karol Wojtyla al aparecer en público proclamado Papa Juan Pablo II, han sido la esencia, la clave, de su pontificado. Si no hubiera venido de un país tan lejano que estaba en otro mundo, detrás de un muro, perseguido y reprimido por las dos peores y sangrientas tiranías conocidas por la humanidad en el siglo XX, no habría sido nada como ha sido.

Pero tampoco lo habría sido si, según las palabras de su Eminencia el Cardenal D. Marcelo González Martín, no hubiera tenido “…amor viviente a Cristo y a la Virgen María, entusiasmo en el deber, confianza en la Gracia de Dios que asiste a los que la anhelan, atención al hombre concreto, al hombre de Polonia que es su patria, al hombre de cualquier lugar del mundo, a la humanidad, porque « El camino de la Iglesia pasa por el hombre (JPII)»”.

“¡Qué paradoja! El hombre venido del Este ha sido el instrumento para recuperar nuestra conciencia de que el cristianismo sí es moderno, que tiene carta de ciudadanía para navegar en el mundo de Internet, que sí puede responder a los desafíos que plantea la cultura nacida de la ilustración. Más aún, que seguramente es la única esperanza que le queda a esa cultura, para sanar sus heridas y evitar que se precipite en el vacío” (J.L. Restán, LD- 3-04-05)

Durante veintiséis años ha estado con nosotros. Ha formado parte inseparable de nuestras vidas un período de tiempo tan largo que ahora nos asombra ver aquellas imágenes retrospectivas de las que apenas recordábamos nada, ocultadas por las más recientes de decadencia física y sufrimiento; atlético, juvenil, con una fuerza de palabra extraordinaria. Para muchos millones de personas menores de treinta años formaba parte del escenario del mundo casi como las piedras de las pirámides o la asombrosa cúpula de San Pedro. Han sido niños con él, han crecido con él y han empezado a amar y a criar hijos con él ¿Cómo no sentirse ahora huérfanos sin sus palabras, apropiadas para cada momento, sin su carisma especial, capaz de adentrase en las genuinas preocupaciones de la humanidad?

Y los que han podido ver pasar a otros Pontífices, incluso a los “históricos” del siglo XX ¿No tenían acaso la sensación entrañable de una nueva familiaridad construida con su presencia frecuente en la ventana al mundo del televisor doméstico? Siempre tan cercano, tan sencillo de entender, tan asombrosamente sincero e irreducible, rodeado de multitudes que jamás nunca nadie había podido congregar en libertad.


“ El anciano que hoy navega hacia ultratumba nos deja el esplendor de una Verdad que las adscripciones ideológicas no pueden interpretar a su conveniencia: La revolución del amor no admite cortapisas; la dignidad del hombre, espejo donde se copia Dios, no permite excepciones. En esta hora luctuosa, quienes vimos en Karol Wojtyla el esplendor de una luz que derramaba Verdad sobre la tierra, ya empezamos a notar que su alma inmortal se posa sobre la nuestra, como un pájaro que busca su nido, para entablar juntas un coloquio inmortal que nos mantendrá eternamente unidos, eternamente jóvenes, eternamente vivos.” (Juan Manuel de Prada, ABC 4/4/05)

Y de que todo esto es verdad, que millones y millones de personas lo han sentido así en estos diez días cruciales, doy fe, porque estaba allí. Porque nada era trampa ni cartón, porque todos respirábamos una atmósfera de Esperanza y de piedad que nunca se había manifestado con una dimensión tan espectacular, porque hasta el hecho de que no haya habido ningún incidente grave entre tal multitud es significativo de la “madera” de la que estamos hechos los hijos de la Iglesia y seguidores de Jesucristo.

Nunca creo que podré vivir de nuevo una emoción contenida ni un anhelo generalizado como cuando cientos de miles de voces, repartidas prácticamente en toda la ciudad de Roma, además de la plaza de San Pedro, gritaban al unísono “¡Santo súbito!¡Santo súbito!”. Concentraciones densas, como islas, en una ciudad vacía apenas sin coches y azotada por un viento convertido en providencial protagonista, que agitaba simbólicamente en una imagen de primer plano el libro de los Evangelios depositado sobre el sencillo féretro del Papa, sobrecogiéndonos a todos, que interpretábamos que en esas páginas agitadas por el viento el Espíritu estaba haciendo su propia lectura, señalando los párrafos del Evangelio más ajustados al momento, o indicándonos con su movimiento el momento definitivo en el que su alma iba elevándose para llegarnos a todos de forma parecida al “viento del Espíritu” de Pentecostés.

Después todos nos fuimos marchando lentamente, embargados por una sensación de serena tristeza y anhelos esperanzados, por las calles y plazas silenciosas que, por una vez, parecían dejarnos de abrumar con tanta explosión de arte y de historia, para recogerse también en si mismas conscientes de haber albergado entre sus piedras milenarias un espectacular acontecimiento, de los que solo se producen cada mil años.

(Desde Roma, el 9 de Abril de 2005)

UNA PALOMA BLANCA

UNA PALOMA BLANCA Siempre sucede lo mismo. Tenemos que perder a un ser querido para darnos cuenta de lo inconmensurable de la ausencia. Sobre todo, como en este caso, cuando los archivos modernos de la memoria; la televisión sobre todo, nos presentan en unas pocas horas un resumen acelerado de toda una vida y de parte de sus obras, aunque con Juan Pablo II esto parezca quizá una tarea inabarcable.

¿Cómo puede contenerse en ningún espacio temporal la gigantesca labor de este titán del siglo XX y quizá del XXI?

¿Cómo podemos atrevernos a tener la petulancia de valorar la dimensión de la infinita trascendencia que los innumerables caminos que ha iniciado nuestro extinto Papa van a tener todavía para la humanidad?

Los ingentes frutos todavía están por completarse y la sacudida telúrica con la que un polaco, pleno de Fe y de determinación mesiánica, ha sacudido al mundo todavía no ha terminado, porque ha estado impregnada de un amor generoso, riguroso y exigente, de esos que como el de Cristo en el sacrificio de la cruz señalan toda una época, pero se proyectan hacia el futuro como una sombra protectora sobre todos los hombres de buena voluntad.

Ninguna imagen representa mejor, para mí, el significado de estos últimos días, que esa paloma blanca que en la imagen congelada que ha dado la vuelta al mundo parece salir del propio corazón del Papa para volar hacia Dios, como una metáfora poética premonitoria de lo que estaba por suceder.

La simbología se ha cumplido; nuestro Padre se ha consumido en un fuego de amor y sacrificio, en medio de la Pascua de Resurrección y al filo de la celebración del día de la Misericordia, expuesto a todos, sin hurtar ningún detalle de sufrimiento pero al mismo tiempo de voluntad redentora, en una postrera lección universal de comportamiento ante la enfermedad y de preparación sin concesiones ante el gran tránsito inevitable, esta vez con la tranquila seguridad de quien va a ser recibido en los amorosos y acogedores brazos de Jesucristo y de María para toda la eternidad.

Y aquí nos quedamos, huérfanos y temerosos, transidos de dolor y congoja humanos, pero al mismo tiempo con una alegría confiada que pugna por superar en nuestro interior ese nudo enredado de sollozos y lágrimas, porque sabemos que ninguna otra alma santa velará mejor por nosotros junto al Trono del Altísimo en cumplimiento del mensaje protector que en todos sus viajes alrededor del mundo ha multiplicado sobre millones de almas atribuladas y hambrientas de esperanza. Y eso nos consuela en parte, aunque seguiremos buscando durante mucho tiempo ese testimonio vivo, esa referencia moral y esa fuerza que ahora ya solo será posible encontrar en el recuerdo.

Sin embargo no estaremos totalmente solos ya nunca más, tenemos sus palabras vertidas en Encíclicas, Cartas Pastorales y libros, en homilías y discursos. Densos y merecedores de atenta degustación en su elevado magisterio.

Han sido veintiséis años gozosos y generosos que Dios nos ha concedido para nuestra conversión.

Nuestra obligación es no desperdiciarlos.

Así sea.

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LOS ICONOS DE LA IZQUIERDA

La izquierda, que a pesar de sus puñaladas traperas siempre ha sido una e indivisible, se vista de socialista, de comunista, de ecologista o de pacifista, ha tenido siempre gran apego por los iconos y por los símbolos.

Aún hoy, 40 años después, se siguen vendiendo multitud de objetos con la efigie de Ernesto "Ché" Guevara, sanguinario guerrillero cuyas auténticas andanzas la juventud de hoy en día, que sin embargo viste sus camisetas, ignora totalmente.

Qué decir de la Pasionaria, Líster o Durruti, apasionados defensores de la implantación en España de la dictadura del proletariado y convertidos por el transcurso del tiempo y la lluvia, más torrencial que fina, de la propaganda en adalides de la libertad y de la modélica democracia de la 2ª República.

Pocas veces, sin embargo, nos es dado contemplar en vivo y en directo, en tiempo real, la falsedad que tales adoraciones encierran. Ahora tenemos una oportunidad única. A nadie se le oculta que, junto a todos los citados, el icono viviente por excelencia de la progresía era Arafat. No hay más que ver la sobreabundancia de "pañuelitos palestinos" (¿kefir o algo así?) que pueblan las manifestaciones progresistas.

Pues mira por dónde, parece que empieza ser muy evidente que el verdadero obstáculo para que se pudiese empezar a hablar de paz en Oriente Medio era el venerado Arafat. Muerto él, se inician las conversaciones, los atentados disminuyen de forma espectacular, las mediaciones dan fruto, los nuevos gobernantes palestinos se dedican seriamente a organizar una policía que desactive a los grupos terroristas,...

Arafat, el que rechazó los acuerdos de Camp David pese a que le otorgaban el 90 % de sus aspiraciones. El jefe de los terroristas de Septiembre Negro, el descubridor del terrorismo indiscriminado contra civiles inocentes como medio de propaganda y presión, el precursor de los secuestros aéreos, el héroe de las olimpíadas de Munich 72, el pacifista que se presentó ante la asamblea general de las Naciones Unidas con una pistola al cinto, el defensor a ultranza de Hamas, Jihad y no sé cuántas bandas criminales más, el malversador de miles de millones de fondos europeos para la reconstrucción de Palestina, el que ha estado enviando durante años a críos a apedrear tanques israelíes para tener luego las instantáneas de sus tiernos cuerpecitos ametrallados. No, él no tuvo nunca la menor responsabilidad en la situación de Oriente Medio. La culpa era por supuesto de los americanos, y de Sharon, bestia negra del izquierdismo mundial. Este Sharon que propone la descolonización con la oposición feroz de sus compatriotas más radicales. Este Sharon que cometió el terrible desafío de visitar (¡Dios, visitar!) la Explanada de las Mezquitas, iniciando así la intifada.

La intifada. Resultado final: 4.000 muertos. Dos terceras partes, palestinos. El resto, israelíes. Curiosa proporción para tan desigual guerra entre uno de los ejércitos más potentes del mundo y unos pobres chicos armados con piedras.

Tanto da. Para la izquierda la verdad no existe. Arafat siempre será un héroe, Sharon un asesino, Bush un cowboy ignorante, y la intifada una lucha romántica entre piedras y misiles, entre niños y sanguinarios militares profesionales. ¿La verdad?... qué estorbo.

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Tristes estadísticas

Ayer si hicieron públicas unas tristes estadísticas respecto al aborto en España. Quisiera hacer una breve reflexión acerca de las mismas.

Según parece, entre las mujeres menores de 20 años se produjeron unos 10700 abortos durante el 2002. De ellos, unos 10600 y pico, el 99.5% se acogieron al primer supuesto (peligro físico o psíquico para la madre), unos 40 fueron por mal formación del feto y 3 casos por violación. Los supuestos de mal formación del feto y violación solo representan el 0.5% de abortos totales en mujeres menores de 20 años.
Aun asumiendo que muchas chicas que se acogen al primer supuesto hayan sido violadas y no lo quieran reconocer y aun asumiendo que es difícil saber que porcentaje representa eso los números siguen siendo bastante claros.
Es difícil pensar que haya tantos casos de riesgos físicos en mujeres jóvenes. Tantos para justificar un aumento del 87% de abortos en el periodo 95-2000 (si no recuerdo mal). Más bien pienso que se acogen al riesgo psíquico. Es decir, al problema psicológico de un embarazo no deseado después de no haber pensado para nada en los métodos anticonceptivos. Así, no creo que sea exagerado decir que ahora mismo el aborto se está utilizando como método de planificación familiar. Es decir, se cubre la irresponsabilidad con un asesinato gratuito. Suena fuerte decir eso. Pero eso son los hechos.
Existen muchos métodos anticonceptivos. La información circula libremente como para que se pueda justificar, a estas alturas, este comportamiento medieval e inmaduro.
Es muy triste pensar que nuestra sociedad, que ha llegado a un nivel educativo e informativo elevado, el más alto de su historia, siga recurriendo al asesinato del no-nacido para controlar su falta de responsabilidad en su comportamiento sexual.
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