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FORO LIBER@L

El Pueblo y los ciudadanos

Una vez más leo, con tristeza, las declaraciones del President de la Generalitat de Cataluña. Esta vez, haciendo uso de los más viejos recursos fáciles de la demagogia populista (propios de la izquierda radical y del
fascismo) ha apelado al Pueblo de Cataluña como ultimo juez al que tendrá que enfrentarse quien ose no defender el nuevo Estatut.
Entonces, ante esta situación, me veo a mí mismo como uno de esos sujetos abyectos y traidores que no sienten el menor entusiasmo por el nuevo Estatut lo cual supone en ese nuevo marco de actuación que la dialéctica del President ha revelado debería ser juzgado por el Pueblo de Cataluña, acusado de alta traición y declarado culpable. Imagino que dado que la pena de muerte ha sido abolida, aunque quien sabe si alguna revolución popular decidirá que puede ser aplicada en esos casos, mi pena sería el exilio o algo parecido. No deja de ser curioso que quién pretender abanderar el progresismo y la libertad haga uso con tanta facilidad del más absurdo de los maniqueísmos para sentenciar a todo aquel que discrepe con su proyecto o con el proyecto de quien sea, ya que a estas alturas es difícil saber de quién es el nuevo proyecto de Estatut. El progresismo de la izquierda catalana termina en cuanto uno disiente con ellos. Eso siempre ha sido así pero ahora es mucho más obvio.
Es bien claro que el Gobierno de la Generalitat y la emulsión de partidos que lo apoyan no saben muy bien lo que es progresismo. El progreso pasa por defender la libertad. Y ahora en Cataluña uno solo es libre si asiente.
Disentir está prohibido.
En nombre del Progreso y de la Nación, por su puesto. Eso siempre.

Pues bien, disiento. No me interesa en absoluto el nuevo Estatut. Y se que decir eso me condena a ser llamado traidor y a ser enviado al exilio, aun no se si metafórico o real. Pero no voy a pedir perdón por ello. Es mas, según los parámetros de la corrección que se utilizan habitualmente, el hecho de haber nacido y vivido en el Ampurdán muchos años, hablar, escribir y leer en catalán, conocer bien la cultura catalana y difundirla en la medida de lo posible, haber incluso escrito mi Tesis Doctoral en catalán me debería dar inmunidad. Pero ya ni siquiera eso vale. Hay que ir más allá. Y si eso significa romper los limites de la convivencia no importa. Defender una ideal es más importante que mantener la convivencia para este Gobierno de la Generalitat. Y si para ello tenemos que usar un concepto sanguinario y del siglo pasado como es la venganza del pueblo nadie puede escandalizarse. Ya nada importa con tal de seguir adelante en esta carrera irracional.

Porque después de todos estos debates sobre si somos nación o nación de naciones o alianza de republicas o federaciones asimétricas uno se sigue preguntando si eso revertirá en una mejor calidad de vida para el ciudadano más allá de mitologías nostálgicas. Me sigo preguntando si nuestras escuelas daran una enseñanza de calidad más allá del falso debate sobre si la religión debe o no estar presente en las aulas. Me pregunto si estaremos construyendo de verdad una sociedad funcional donde la administración este al servicio del ciudadano y no sea el ciudadano un esclavo de la administración. Me pregunto si después de todos estos nuestros enfermos no seguirán abandonados durante horas en los pasillos de urgencias con diagnósticos imprecisos o erróneos.

Conozco la respuesta a estas preguntas. Me dirán que con un nuevo Estatut habrá más competencias y por tanto mejores servicios. Pero no me acabo de creer que eso sea cierto. En el fondo eso significa asumir una especie de dogma que dice que toda administración cuanto más descentralizada y más cercana al ciudadano más eficiente es. Sin embargo, podríamos encontrar miles de ejemplos demostrando lo contrario.

La cuestión que realmente nos debería importar es si estamos construyendo una sociedad en progreso, más libre y con una gestión más eficaz. No he visto esas preguntas en ningún punto del debate del Estatut. Y además se que en el fondo eso no importa ya que lo que verdaderamente interesa es seguir construyendo ese clima de ruptura, esa diferencia esencial con el Otro, con lo que no es catalán, para que llegado el momento, el Pueblo clame su indepedencia. Y asi romper la convivencia entre los ciudadanos que es la base de toda construcción social, de todo progreso y de la libertad. Porque quien quiera pensar que toda Cataluña clama por el Estatut le sugiero, y muy especialmente al PSC, que se de una vuelta por sus electores de base y que les pregunte si eso es realmente lo que quieren.

El Presidente P.Maragall podrá lanzar discursos incendiarios al aire. Podrá apelar a los deseos más oscuros, aquellos que beben en las mismas fuentes que bebieron otros pueblos de Europa allá por 1930. Podrá pedir la venganza del Pueblo.

Pero, que no olvide que cada vez que el Pueblo sale a la calle, los ciudadanos se quedan en casa. Es más facil ser Pueblo que ser Ciudadano. Un buen gobernante es aquel que apela a Ciudadanía como motor de la sociedad, a todos y cada uno de sus ciudadanos, no a la masa informe del Pueblo pidiendo sangre. La historia está ahí para ser leída. Lea, Sr. Presidente, lea y aprenda. Y deje las pasiones para la intimidad. Para excesos ya hemos tenido bastante.
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