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FORO LIBER@L

LA MASCARA DEL ACUERDO

La máscara del acuerdo sella el círculo. Tras el referéndum se extiende una cadena de despropósitos y de engaños, pero el hecho de votar algo (en eso que no nos engañen) supone una victoria. Quizás Europa impida nuevas guerras civiles, divago buscando justicias históricas.

Quizás lleguemos tarde, demasiado tarde, pese a ser los primeros en votar un tratado al que llaman constitución. Pude votar que sí, movido por un afán de superación de la fanfarria. Pude votar que no, movido esta vez por el desdén y la melancolía. O pude votar en blanco, hastiado de tanta propaganda oficial.

Todo acuerdo lleva en su génesis la semilla de la renuncia. Quien está dispuesto a pactar sabe de antemano que cederá en algo. Lo sabe el mercader en el zoco y lo sabe el diplomático en la mesa de negociaciones. ¿A qué debemos renunciar para sellar el círculo de esa nueva constitución que tanto nos ampara? Son escasas las respuestas porque escasos han sido los interrogantes. El encefalograma es cada vez más plano. Nuestras sociedades crecen alejadas del pensamiento crítico, y pienso incluso si merece la pena pensarlo: ninguno de sus miembros leerá mis palabras, y por tanto, ninguno logrará activar sus neuronas para insultarme.

¿A qué viene entonces esta estúpida cruzada por la salvación de la humanidad adocenada? Ignoro lo que han cedido otros votando, pero de las urnas salía un aroma poco edificante a neurona quemada por los transistores. Ávidos de espesura, cada vez somos más los incautos
que proponemos palabras y más palabras para el pacto. Los silencios que median entre ellas abren, sin embargo, la cesura del abismo.

¿Adónde vamos? No tengo la más remota idea, ni pienso tampoco averiguarlo: la clave reside quizás en la incertidumbre que siempre acompaña a cualquier trato.
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