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FORO LIBER@L

DISCURSO ZEN

DISCURSO ZEN Creo que es injusto que rechacemos sin más su aseveración de que hay que combatir las causas del terrorismo. Es evidente que el terrorismo tiene causas, aunque eso no significa que tenga motivos o razones o justificaciones. El problema del discurso radica, a mi modo de ver, en dos
cuestiones:

- Uno, que rechaza de forma pública y notoria el uso de la fuerza. Pero no ya contra la causa: es que ni siquiera contra el síntoma, que es el terrorismo en sí. Y ese es un mensaje peligrosísimo ante el terrorismo internacional (que, no nos engañemos, es casi al cien por cien islamico). Esa gente solo entiende el mensaje de la fuerza, y sin perjuicio de que haya
que actuar también sobre las causas, hay que dejarles clarísimo que a las bombas, decapitaciones, secuestros y atrocidades de todo tipo se responde con violencia legítima.

- Dos, que se equivoca al diagnosticar las causas. La causa del terrorismo no es la pobreza, la miseria, la desigualdad de sexos. Todos esos problemas tienen una base común, que es el fanatismo, la existencia de unas sociedades cerradas cuya única y utópica posibilidad de subsistir pasa necesariamente porque todo el orbe comparta o se someta a su religión o ideología. El islamismo, como ya le pasó al comunismo, no puede subsistir si en el país
vecino hay libre comercio, libertad de enseñanza y de credos, libertad de opinión, y de prensa y de emisión por radio y televisión. En suma, no es posible si sus súbditos tienen por un instante la posibilidad de compararse con otros. El fanatismo, evidentemente, no puede aspirar a propagar sus creencias por el mundo en debate abierto con otras ideologías, o a través del limpio juego democrático de presentarse a unas elecciones. De modo que
recurre al terrorismo para doblegar a sus adversarios.

Luego ZP tiene razón: hay que combatir las causas del terrorismo. Pero se equivoca al señalarlas. Hay que combatir el fanatismo, hay que denunciar sin tapujos una religión y unas creencias contrarias a los derechos humanos, que debemos recordar que son eso, humanos, no occidentales. Si su aplicación es buena para nosotros, también ha de serlo para los demás, y los gobiernos democráticos y la ONU deberían hacer todo lo posible para extenderlos. No
hay nada que dialogar, ¿o es que entendemos que cabe una negociación para encontrar un justo término medio entre el islamismo radical y las democracias liberales? No, los derechos humanos son el justo término, ni un paso menos.

Pues eso, combatamos las causas del terrorismo para evitar que surjan nuevas generaciones de asesinos y fanáticos, pero identifiquémoslas bien. Y entre tanto luchemos con toda la fuerza de las armas contra el terrorismo actual.
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