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FORO LIBER@L

EL SEÑOR DE LAS TORTAS

Ibarreche caldeó el ambiente antes del debate sobre su plan en el Congreso planteando con el tradicional aire chulesco de los nacionalistas que si no había diálogo no quedaba más alternativa que "arreglarlo a tortas".

Ibarreche sabe de qué habla. Sus muchachos llevan repartiendo tortas, y mucho más que eso, durante los últimos treinta años. ETA recuerda a aquellos matones de las películas de gángsters que saltan nerviosos tras el capo: "¿los mato jefe?, ¡déjeme que los mate!". Y el padrino, con un gesto displicente de la mano, los retiene dando a entender a su interlocutor que precisamente en ese gesto de su mano está la diferencia entrre la vida y la muerte.

Antes del debate, Ibarreche no pudo resistir la exhibición del gesto. De hecho, sus matones ya le habían llevado en volandas hasta el Congreso aprobando con sus votos su proyecto secesionista.

Ayer, los chicos de las tortas volvieron a exhibirse en Madrid, con considerable éxito. De entrada, ridiculizaron a la seguridad del Estado colando un coche bomba en la zona "segura" que horas más tarde debían vistar los Reyes. Pero eso no lo diremos en voz alta, porque criticar los fallos de seguridad es ir contra el pacto antiterrorista, ¿verdad?

Además, le metieron un rejón de muerte, me temo, a la candidatura olímpica de Madrid. "Será la ciudad más segura del mundo", dijo Gallardón. Pues toma: bombazo a las pocas horas de la inauguración de un evento como Arco. A nadie se le escapa ¿verdad, Carod? que unas olimpíadas sitúan el nombre del país organizador en primera línea mundial durante al menos un año. Y ya sabemos que el nombre de España está proscrito.

Y por último, dan su particular apoyo al plan del jefe. Conocedores como son de la voluntad irreflexiva del presidente del gobierno de hacerlo todo, todo, todo, por la paz a cualquier precio, le indican cuál puede ser el precio de negarse al diálogo. Y de paso tocan la fibra sensible del valeroso pueblo español, ése que si ha de escoger entre plantar cara para defender sus libertades y su dignidad, y cerrar la ventana para no oir el ruido de las bombas, opta por votar a quien le asegura que ningún sonido perturbará su digestión y su ración diaria de telebasura.

Ahora el nacionalismo vasco ya no tiene porqué ocultarse: las cartas están sobre la mesa: ETA no es el brazo armado de Batasuna. ETA es Batasuna. Y ambos son el brazo armado del nacionalismo vasco, PNV y EA. Tras los atentados, ya ni siquiera es precisa la rutinaria condena. Todo lo contrario: si ETA hubiese querido matar lo habría hecho. No dejemos que la violencia nos desvíe del camino de la negociación. Si el gobierno tiene que bajar a los infiernos, que baje. Batasuna ha de presentase a las elecciones y el gobierno vasco trabajará para conseguirlo. Estas son ahora las reacciones ante un atentado. Lo dijo creo que Jordi Sevilla: con este ruido no se puede trabajar.

ETA ha dejado de ser una amenaza para la democracia para pasar a ser un molesto ruido de fondo. Ahora la amenaza verdadera está instalada en los despachos del poder, y cada mañana, en lugar de mirar los bajos del coche, deberemos acostumbrarnos a abrir con temor las páginas de los boletines oficiales.
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